viernes, 13 de enero de 2017

«LUMINESCENZA» Capítulo 6: "El Señor de los Ejércitos".





«LUMINESCENZA» Capítulo 6 
lucis hyacintho...











           “Sueño no es, muerte no es; quien parece morir, vive. La casa donde naciste,                             los amigos de tu primavera, anciano y doncella, el trabajo diario y su recompensa, todo ello se desvanece refugiandose en fábulas, no se les puede amarrar.


Ralph Waldo Emerson                

             
       
                          

          







Cap 6. El señor de los ejércitos.


La alcoba de Anathole se hallaba en lo alto de un sombrío edificio de piedra anexo a la universidad emplazado en el ala norte, allí se alojaba el profesorado. Aún estaba ahí su bicicleta, por lo que no no debía de andar lejos ni pensaba ausentarse por mucho tiempo. Al menos, no voluntariamente. Y la verdad, no se hizo esperar. Su diario sobre la mesa, estaba demasiado a la vista. Era una flagrante invitación. Sobre el tomo blindado, se suspendían en equilibrio decenas de granos formando una montañita de alpiste. 

- ¿Dónde están los pájaros? Si Anathole se ha ausentado, llevarán días sin comer.  
- No los busques. No encontrarás . A Anathole le turbaban los animales.  
- Discúlpeme, Chester, pero habla usted de él como si ya estuviese muerto. 
- Para mi, lo está. Mira que aliarse con ese fantoche.,, 
- Comprendo. Está celoso.  
- Vamos, amigos, dejemos a un lado los sentimentalismos - así intentó Ahwar apaciguar los ánimos.  
- Discrepo - Chester se muestra distante. - A decir verdad, no somos amigos. 
- En efecto. Si bien, estamos condenados a entendernos, ¿No es cierto?
- ¡Pues centrémonos en lo que nos une! Veamos. ¿A qué tanto alpiste? 
- Si está deliberadamente fuera de lugar, se tratará de una pista. El diario aguarda a alguien y no es un lector cualquiera - de pronto, tuve una intuición más fuerte que mi raciocinio.  
- Si ese diario está destinado a alguien, ese es mi hermano. Era ornitólogo - Ahwar intentó ojear el diario pero no pudo pues atenazaba sus lomos un pequeño candado. 
- Otra bofetada, de nuevo Anathole acudía a otro antes que a mi - Chester, enfurruñado, recorría sin rumbo la habitación. 
- Calma, Chester. Vuelva aquí y no toque nada. 
- Escúchese, sir Graham. ¿Acaso pretende darme órdenes? 

El librero hizo oídos sordos y no dejando de husmear, deambuló curioso por toda la habitación en medio de un ambiente enrarecido. Tomaba trastos al azar y si no concordaban con la imagen previa que tenía de Anathole, los estrellaba rabioso contra las paredes. Hasta que se hizo con una magnífica tabaquera de oro con incrustaciones...  

- Deténgase, Chester. Ya no hablamos de un libro o un tintero, esa caja es una joya de orfebrería. 
- No la maltrataré, descuide - sentí un enorme alivio, mancillar una obra de arte es para mi un acto inconcebible. 
- Necesito uno de esos fabulosos cigarrillos Kyriazi Frères, los mismos que desde Teufikieh hacía traer junto con sedas persas y muscat de batavia desde más allá de la Puerta Sublime  el bueno de Hatchid - Ahwar asintió con los ojos empañados frente a la ventana y al respirar entrecortadamente sobre el vidrio, su  propio aliento se transformó en vaho. 
- No somos aves de rapiña. Un poco de respeto, caballero. Si Anathole estuviera aquí... 
- ¡Pero no está! Ha desaparecido. Sin contarme nada de su vida secreta, ni tan siquiera despedirse  - exclamó Chester entredientes con la mirada fija en el suelo, 

Y de tanto manipular la tabaquera con poco arte y menos destreza, la tapa superior cedió sin previo aviso permitiendo emerger un pájaro autómata del interior.mediante un pulcro engranaje de ruedas dentadas diminutas.  

- Oh, my goodness. ¡Qué ingenio más espléndido! Miren, los puentes que lucen la firma de Jaquet Droz London están grabados a mano con un motivo floral. 

Al tiempo que arrancaba una melodía deliciosa y de todos es sabido que la música amansa a las fieras... Una tregua. 

- Y observen, el mecanismo está dotado de 2x4 camas que se desplazan merced un fuelle y un volante ubicados en la parte trasera capaz de producir un canto prolongado de varios tonos. Extraordinario.
- Y el ave mueve el pico y bate las alas al ritmo de los acordes. Menudo artilugio, tan delicado como sorprendente.  
- Y lo mejor, aquí tenemos al pájaro. Al que nos guía el alpiste. ¿No es fascinante? Anathole seguía el juego a Fergus, pero quizá no estuviera tan convencido después de todo... - Ahwar aún creía en Anathole y Chester recibió su acto de fe como un bálsamo, dejando escapar media sonrisa.  
- Me apuesto mi anillo de prometida a que dentro de la tabaquera hay un mensaje para mi hermano Hatchid. Un dato revelador que nos pondrá en el buen camino - de improviso, sus ojos centelleaban. 
- ¿Acaso no deseáis casaros? Una novia feliz no se desprendería jamás de su anillo de compromiso... Albergáis dudas. ¿Me equivoco? 

Ahwar quedó desconcertada, ante tan sutil estocada no supo qué contestar. Por suerte para ella, algo truncaría tan incómoda charla en un abrupto. Al acabar la melodía, se abrió la caja y en la cavidad... Un objeto captó todas las miradas. En vez de tabaco egipcio, en el interior había depositada una llave que sin duda encajaría en alguna cerradura. 

- Una llave tan pequeña, definitivamente, no abre una puerta - Lo sé, no fui un ejemplo de coraje.  
- Podría pertenecer a un cofre o un baúl - Desoyéndome, Chester miró a su alrededor sopesando el mobiliario.  
- ¿Y si se correspondiera con un candado? - Ahwar de nuevo fue el revulsivo y yo que me creía la privilegiada mente deductiva... 
- Cáspita. ¡¡¡El diario!!! - Entonces lo vi claro, con un poco de retraso supongo. 
- Exacto - Chester asintió con alegría desmedida y como la luna nueva, renació en plata su reluciente sonrisa.  

Y entre dos cigarrillos aplastados a modo de marcapáginas, había plasmados varios capítulos de su vida donde  brotaban en cascada los recuerdos de Anathole. 

- Hacía ya cinco largos años que nuestro cronista escribió aquellas líneas, no sin remordimientos. 
- Fíjense. La letra, empequeñece conforme avanza el relato. 
- Señal de arrepentimiento... - Ahwar apostaba por su inocencia.  
- O al menos, transite un cierto pudor - Chester, más precavido, aún desconfía. 

Y no le culpo. Pues Anathole narra lo ocurrido en Egipto con cierta estupefacción. Consternado, incluso. ¿Pero se entromete? Qué se yo. Saquen, a continuación, ustedes sus propias conclusiones.



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"Beredice,  a 14 de septiembre del año 1866.           

Un grupo de turistas occidentales merodeaban despreocupados por el zoco de Beredice. El pequeño Abdul les guíaba de puesto en puesto en busca de paños, especias, collares y demás baratijas deteniéndose disimuladamente en los tenderetes de sus ocho primos de los que luego percibiría un porcentaje de las ventas. Es extraño, Mr.Fergusson había insistido tanto en incorporar al tour del Nilo esa insulsa ciudad portuaria que el que luego se ausentase debió de inquietar al resto.Y así habría sido, de haber aportado a la comitiva algo más aparte de desdén y desencanto. Yo le observaba intrigado, había algo en él que me embriagaba. Su ostentación... Un poderío... Con su antojo, acababa de contrariar a Lady Willhelmina que tenía otros planes para aquella torrida tarde. Claro que, tras veladas parapetándose en un reservado sin mantener tan siquiera una charla decente, ya nadie dudaba de su falta de decoro ni de sus desvelos por algo más apremiante. 


Desdeñó tanto los deseos de miss Willhelmina que aspiraba dibujar al ocaso los cactus del desierto, como el afán de su padre, lord. Durham, quien, desde su llegada a Africa, albergaba una sola fantasía. Nada que ver con hermosas bailarinas de grandes pendientes dorados agitando velos semitransparentes... No es de esos, le conozco bien. Por el contrario, habría dado gustosamente la mitad de su fortuna a cambio de un sillón de cuero bajo la sombra de una perfumada higuera, el único aroma mediterráneo que soportaba. Sin faltar, de ninguna forma, un vaso de güisqui con hielo

Y es que Tobias Fergusson no había venido precisamente hasta Egipto a hacer amigos, padre e hija le eran del todo indiferentes. Por no hablar de los otros miembros de aquel almibarado círculo, la impertinente viuda y el uraño coronel. A decir verdad, no era nada personal, Mr. Fergusson solo tenía ojos para un mapa manuscrito. Y cuando se desligó de la excursión, dada su escasa popularidad, dispuesto a alquilar un camello a cualquier precio, su desplante ya no soliviantó a nadie, perderle de vista casi supuso un alivio. En su ausencia, era tema favorito de conversación. Mejor así... Nadie sobrevive al más maldito de los secretos.  

-      -  Mira que pagar 8000 dinares por rentar un camello…  - apuntó una airada Miss Willhelmina en tanto se abanicaba frenéticamente.
-          -   Ese hombre, además de advenedizo, es completamente estúpido – corroboró su padre mientras se secaba el sudor de la frente con un pañuelo de cashemire a base de ligeros toquecitos. 
-     - Se lo tiene bien merecido, el muy insolente – añadiría la anciana viuda Mrs. Gladys, acostumbrada a sentenciar a sus sobrinos categóricamente. 
-           -  De haber mediado Abdul en la transacción, ese estirado habría pagado tan solo la décima parte… -  concluyó el coronel Barllet pagado de sí mismo, olvidando que jamás se libra una batalla en las dunas y elementalmente, no hay enemigo pequeño.  

Por suerte para Abdul, Mr. Tobias Fergusson le mantuvo al margen. Si hubiera estado al corriente de sus planes, habría tenido que matarle. Prescindiendo de sus servicios de intérprete, le perdonaba la vida. Nada qué ver con la compasión, pobre excusa de los débiles. De haber llevado pantalón camel, quizás le habría pedido ayuda en la transacción. O de contar con un frasco de perfume ambarino, al menos. Pero para este insólito paseo Mr. Fergusson iba vestido impecable de un blanco glacial impoluto. Y sabía, por experiencia, que los fluidos de un cuerpo estrangulado en contacto con la calima se tornan aún más pringosos si cabe. En suma, no llevaba guantes y al apretar le sudarían las manos… Demasiados inconvenientes. O lo que es lo mismo, argumentos más que suficientes para desistir viniendo de un hombre que se cambia de calcetines tres veces al día y se enjuaga la boca con agua de azahar.

Mr. Fergusson sería sin duda un hombre de difícil trato. Y sus puros en ambientes cerrados olían a rayos, eso era de dominio público. Aunque en lo referente a su apariencia, siempre se mostraba intachable, correcto en grado sumo y aquel aciago día no podía a ser menos. Se propuso no faltar a la etiqueta y eso le honra. En efecto, no todos los días se convoca a las criaturas del inframundo… Tas dormir durante centurias, merecían un gran recibimiento. Lo suyo era ataviarse adecuadamente con un tejido noble, acorde a un acto ceremonial extravagante y grandioso. 

Tobías Ferguson partió hacia el interior alejándose del Mar Rojo y atizando al camélido sin piedad, se distanció de la medina camino de las arenas. Y una vez frente al Templo consagrado a Serepis, se apeó en medio de un paraje desolador: Piedra rendida al sol y polvo, nada más que eso. Lo peor, el aire, que olía a muerte. Hacía siglos que el dios Serepis no recibía ofrendas y en tal ocasión, tremendo fiasco. Tampoco le harían los honores, me temo. Mr. Fergusson tomó la petaca y en señal de burla, empapó los grabados con brandy añejo. El dios egipcio no le inspiraba ningún temor, habría de postrarse como cualquier otro. Acto seguido, desplegó el mapa sobre el altar medio derruido, sacó la brújula y tras cotejar los datos topográficos, se asentó en un terreno colindante donde aguardaría al crepúsculo.  De modo que fumó y fumó, matando las horas. Y solo cuando el cielo enrojeció, se puso por fin manos a la obra. 

Los nudillos en tensión, las pupilas dilatadas...  Dibujó con sangre a las diosas Isis y Neftis con las alas desplegadas, símbolos inmortales del Antiguo Egipto. Esmerose en los preparativos, tramaba algo excelso. Hasta que llegado el eclipse lunar, pronunció despacio aquel oscuro ritual en la lengua de los faraones para terminar con aquella frase que repetiría sin acritud una y cien veces: INTŠ ʽNH mientras su bastón con empuñadura de calavera de ibis golpeaba el suelo con una furia despiadada. INTŠ ʽNH. “Renace, animal” proclamaría a la noche, de ahí que temblaba la tierra y hasta el viento se detuviera en seco por miedo a represalias. 

Si bien, al principio no ocurrió nada. Y no fue hasta hacerse la completa oscuridad que estalló el firmamento convergiendo sus rayos en el bastón que alzaba a modo de báculo. Entonces las bestias despertaron lentamente tras un sueño de 2000 años frente al padre protector. Uno por uno, 86 gatos domésticos, nueve perros, tres cercopitecos verdes y un papión oliva se pusieron en pie con el pelaje erizado, la lengua azul índigo, el iris de un verde hipnótico..,  Definitivamente, eran seres de otro mundo.  La negrura salpicada por cien pares de ojos eléctricos, Nada más lejos de una Noche de Paz. Holy Night... Aún siento escalofríos. Un cementerio ancestral de animales sagrados era profanado mientras el dios Serepis miraba hacia otro lado... Insólito. Anodino. Y es que el dios egipcio jamás volvería a ser quien era, destronado de su propio palacio, reconvertido a mero sirviente. 

Entre todos los espectros, pronto destacaron dos flamantes gatos acicalados con cuentas de cáscara de avestruz así como un extraordinario mono verde envuelto en cadena de hierro forjado con malvasías. Enseguida, ambos se erigieron como líderes de sus respectivas especies haciendo gala de una autoridad innata. Una vez, establecida la jerarquía, Mr. Fergusson contempló sus huestes con satisfacción, consciente de que su tropa inmortal en breve se proclamaría ama de la noche. Y sintió una oleada de calor, cómo una enorme sensación de poder le preñaba la sangre. 

Y es que Chong era de fiar, pero los demás eran unos ineptos. ¿Cuántos de ellos le seguirían hasta el final sin cuestionar la misión? A saber… A parte de Chong, no apostaría por ninguno. En cambio, sus nuevos reclutas eran letales y le acompañarían sin dudarlo hasta el mismísimo infierno. Con total seguridad, le serían incondicionales en la lucha sin esgrimir causa o motivo. Pues todo se lo debían a Tobías Fergusson, no en vano les había devuelto la vida. Sin él, no serían más que polvo. Desde entonces cuenta con leales criados.. Esclavos peludos que sin apego ni memoria le rinden pleitesía más allá de la veneración.

Así es, mal que me pese nos rondan las sombras y tardé demasiado en saberlo. Tobías Fergusson está listo para dar un paso atroz y en cuanto se le nuble la vista y entre en trance… Preparaos. Tendrá lugar. El fin. Es tiempo del Apocalípsis. El Magister sembrará el terror y el mundo vagará en tinieblas. Cuando comience, llegará a su cénit. Por supuesto, no es hombre de medias tintas. Aceptémoslo porque está escrito en la Biblia y así reza el Libro de las revelaciones. 

Y toda criatura, del cielo, de la tierra, de debajo de la tierra y del mar, y todo lo que hay en ellos, oí que respondían: 

«Al que está sentado en el trono y al Cordero alabanza, honor, gloria y potencia por los siglos de los siglos ... 

...Se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con la espada, con el hambre, con la peste y con las fieras de la tierra.»




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Y fue así que Anathole supo de la verdadera naturaleza del Magister.



- Estaba ahí, lo vio venir desde el principio - Chester le propinó un puñetazo a la mesa y en esta ocasión nadie se atrevió a reprobar su comportamiento. 

- Y a pesar de todo, calló, el muy cobarde. Y le dejó hacer.

- Anathole encubrió a Fergus y eso le convierte en su cómplice - apuntó una Ahwar inexpresiva quien a esas alturas parecía implacable. 

- ¿Cómo iba a enfrentarse a él? Era un pobre sabio, frágil como las alas del colibrí - de súbito Chester defendía a su colerrigionario y me confundió tan drástico cambio de actitud. 
- De acuerdo, no es ningún héroe. Pero consentir en la maldad, son palabras mayores.
- ¿Sería Fergus su maestro? - preguntó Ahwar, intentando conocer aquella relación peregrina. 
- Quizás le admirara, aquel extranjero era una fuente de sabiduría. 
- ¿Le consideraría su amigo? 
- !Claro que no! Sería inaceptable - Chester necesitaba negarlo, sin aceptar lo evidente. 
- ¿Por qué creéis que no le delató? 
- Tal vez, por miedo... - Ahwar nos ofreció una justificación demasiado generosa. 
- Más bien, por soberbia. Anathole ansiaba reconocimiento científico - Chester, que le conocía bien, arguyo una razón con bastante más sentido. 
- Algo debió de prometerle Fergus y lo engatusó - afirmé con total seguridad, me han sobornado muchas veces. 
- Después de librar una titánica lucha interior, claudicaría... - tragué con aquello para no herir a nadie pero esbocé un gesto de lo más escéptico. 
- ¿Ahora está de su parte, Chester? - así soy yo, un perfecto "idealista". 
- Sencillamente, lo comprendo. Todos somos vulnerables.
- A ver. ¿A qué? - preguntó Ahwar no sin cierta arrogancia. 
- Al hechizo de la serpiente... O lo que es lo mismo, a las lisonjas del diablo... - intervine brillantemente en un alarde de prosa poética. 
- No todos, caballeros, solo flaquean los débiles - quizás por el dolor de su pérdida o bien, por su gran autoestima, Ahwar se mostró inflexible al respectro. 
- ¿Lobos contra lobos? Recuerden, el hombre en esencia no es malo por naturaleza - Y aullé, regodeandome en la cruel ironía. 
- ¿En verdad eso cree, Ahwar? - Chester no daba crédito -. Ojalá no os halléis jamás en medio de semejante encrucijada o sucumbiréis babeando como un perro rabioso. 

A lo que Ahwar no respondío, se limitó a encogerse de hombros.

Mucho me temo que tenía razón el librero, para cada alma mortal existe una rica golosina. Sea fama, fortuna... Prestigio. O se muera por delicias turcas. Perdónala, Dios bendito. A fin de cuentas, vuestro hermano Simón Pedro os negó tres veces... 

Y dicho esto, Chester tuvo a bien agasajar a nuestra pequeña dama con la sonrisa más triste del mundo.










* Portada de IRENE SARAVIA, mi directora creativa. Contar con su colaboración, un privilegio. 

























  







14 comentarios:

  1. Mr.Ferguson... Ays, la que ha liado... Y prefiero pensar que el librero no tiene razón. Que todavía hay héroes en esta vida. Que todavía hay gente a la que no se compra. Aunque por desgracia sean mayoría las que sí. Me sigues dejando con la intriga!
    Besotes!!!

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    1. Mr.Ferguson está jugando con fuego y Anathole no ha hecho nada para impedirlo...
      Sí que hay aún personas íntegras y son más de las que asoman porque muchas de ellas no son ambiciosas y son felices permaneciendo en la sombra. Lo que pasa es que a Chester le asusta el hecho de que Ahwar se sienta tan fuerte e inquebrantable, porque muchas veces el que se cree incapaz de caer, se confía y termina siendo el más débil.
      Pues sí, la intriga está servida. Y ahora, ya tengo deberes, toca enlazarlo todo... ¡Qué vértigo! Creo que necesito un Nesquik :)
      Besos

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  2. Hola, Mere... Por fin puedo leer tu capítulo y comentarlo con calma
    Al principio... el librero, Chester, se muestra muy enojado y díscolo... incluso estrella y rompe objetos que no le pertenecen
    Está enfadado con Anathole por desaparecer sin contarle nada de su vida secreta... pero yo creo que Anathole no se ha ido por su propia voluntad... la bicicleta, el diario tan a la vista
    El diario estaba bien cuidado... cerrado con un candado
    En cuanto ha salido la pequeña llave dentro de la tabaquera... he sabido que se trataba de la llave que abría el candado del diario... lo he sabido antes que tus personajes... y eso me ha hecho sentirme toda una detective
    El viaje a Egipto, lo ocurrido allí, ha sido realmente impresionante
    Tobías Ferguson, El Magister, es un hombre de lo más oscuro y tenebroso
    Con ayuda del mapa y del pobre camello ha llegado al Templo consagrado a Serepis
    Ha profanado un cementerio ancestral de animales sagrados, y ha despertado a las bestias mediante un ritual que me ha dado escalofríos
    El Magister quiere sembrar el terror... y no sé si alguien va a estar lo suficientemente preparado para impedírselo
    Me ha encantado el mecanismo de la tabaquera, el pájaro
    Me ha gustado mucho lo que conversaban Willhelmina, su padre, la viuda, y el coronel
    Me he reído imaginando a Willhelmina abanicándose frenéticamente mientras criticaba a Mr.Ferguson... sí, me he reído, Mere, esa escena me ha sabido a poco
    También me ha gustado mucho lo que hablan Chester, Ahwar y Graham
    Después de leer lo ocurrido en Egipto hay varias hipótesis
    Sí, Anathole tenía que estar allí y verlo todo
    Ahwar lo cree su cómplice porque lo encubrió... pero también piensa que, por miedo, no le delató
    Chester lo defiende argumentando que cómo se iba a enfrentar a él... pero, por otra parte, también dice que Anathole ansiaba reconocimiento ciéntifico
    Graham piensa que Ferguson le sobornó
    No lo sé... creo muy difícil enfrentarse a alguien como Ferguson
    Has creado un ambiente muy sobrenatural, terrorífico
    Espero que Mr.Ferguson no te acabe asustando a ti... te lo digo en serio... no sé si me atrevería a tocar un tema como este
    Desde luego El Magister cuenta con un ejército difícil de vencer
    Solo tú podrás lograrlo... Adelante, Mere
    Me ha encantado... como de costumbre, un placer
    Besos

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    1. Claro, Mela, mejor pasarse sin prisas ni compromisos a la vista, para poder reparar en los detalles. Lo agradezco mucho.
      Sí, Chester está dolido. Precisamente, porque aprecia a Anathole y su amistad (de la que ahora duda).
      Sobre el diario a la vista... Aún si Anathole colaborara con El Magister, podría añorar retazos de su antigua vida y conservar cierta lealtad para quienes fueron sus amigos. No todo es blanco o negro, digamos que la culpabilidad a veces conlleva remordimientos.
      Así que deducíste qué abría la llave... Menuda mente detectivesta, hay que tener un talento natural para intuir estas cosas.
      El tour por Egipto pretende ser muy british, yo también me divertí mucho escribiendolo :) Pues si te supieron a poco los gestos afectados de Willelmina, podría reaparecer. Pensaba cargármelos para no dejar testigos, menos mal que decidí salvarlos en el último momento.
      Sí, quise hacer hincapie en que Anathole comienza la escena resentido y poco a poco va disculpando a su amigo mientras que a Ahwar le pasa lo contrario, no justifica la posible deslealtad de Anathole para con su hermano muerto. El odio es muy mal consejero...
      Tienes razón, El Magister resulta aterrador. Es que sin un malo contundente, la historia se deshinflaría como un suflé de chocolate. A mi también me da un poco de yuyu, no creas. Y no es para menos, ha traído del inframundo a las bestias... Pero no sufras, no me ensañaré mucho más en ritos sagrados. A partir de ahora Ferguson se centrará en desarrollar un proyecto tecnológico perverso (little spoiler ;)

      Gracias, Mela, tras leerte, escribiría sin parar, mi ilusión se multiplica exponencialmente.

      Un besazo, desde la penumbra ;)

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  3. Qué fuerte ¡has despertado a las bestias!...bueno, tú no, Mr.Ferguson, que en ese premeditado viaje a Egipto lo tenía todo muy bien calculado!! en qué quedará todo esto?...

    Hay muchas incógnitas en el aire, el "pájaro" voló, quizá a tierras muy lejanas...aunque dejando atrás un camino sembrado de pistas ¡! Me ha encantado cómo describías el mecanismo del autómata, hasta me lo he imaginado y todo; lo que no me imaginaba es el cambio de actitud de los personajes a lo largo del capítulo...muy interesante!!

    Besos!

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    1. Así es, Mr. Ferguson (no, yo :) ha abierto las puertas del inframundo. Sus planes son más que perversos, rayan en lo apocalíptico. Porque las bestias están al servicio del Mal y El Mal no entiende de medias tintas.

      El mecanismo del pájaro autómata es muy singular, obra de un gran soñador con manos delicadas y prodigiosas. Y lo mejor, ¡existe! Te pasaré un vídeo para que veas como funciona.

      El "pájaro" voló, lo que aún no sabemos es en qué circunstancias. Chester es muy expresivo y gruñe cuando se le enoja, pero es buena gente. En cambio, Ahwar me preocupa. Está herida y eso es peligroso.

      Un besazo.

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    2. Sí, pásame el vídeo cuando puedas ¡me encantará ver al autómata en acción! gracias

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    3. Te he enviado el link de la Galería de curiosidades Jaquet Droz con éste y otros artilugios chulísimos. ¡Disfruta del viaje! Besos.

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  4. Querida Mere,
    Cada capítulo se va poniendo más interesante.
    Que Anathole se haya dejado su bicicleta y su diario, un objeto tan personal, a plena vista me hace pensar que su desaparición no ha sido para nada voluntaria aunque Chester piense todo lo contrario. ¡Sigue en sus trece y de un humor que hace difícil estar con él! Menos mal que no se ha descargado con la cajita de música que contenía un pájaro autómata y la llave del candado del diario. No quiero imaginarme que hubiera pasado de haber destrozado un objeto tan valioso.

    Por fin se disponen a leer el diario y ¡casi me quedo patidifusa!
    ¡Ferguson es el Magister y es un ser malvado que ha realizado un ritual de sangre en su viaje a Egipto y ha despertado a las bestias!
    Entonces, al final Anathole es su cómplice o su víctima. O como dice Chester, ¿se ha dejado sobornar con alguna suculenta "golosina" que alimente su vanidad?

    ¡Cuánta tensión!

    A ver qué pasa en el siguiente capítulo.

    Un besote.

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    1. Creo que Anathole en su marcha deja cabos sueltos porque en el fondo albergha dudas y remordimientos. Y aún partiendo voluntariamente, necesita transmitir a Chester que no es un hombre pleno, que con esta fatal decisión renuncia a muchas cosas.
      Chester está muy gruñón porque creía en su amigo Anathole y su pequeño mundo de libros y amigos de letras se desmorona. Pero no descarga su rabia con la cajita de música porque aprecia su belleza y sigue apreciando a Anathole a pesar de todo.

      Muy bien por valorar el diario, Leo. Habrá muchas revelaciones en sus escabrosas páginas.
      Ferguson, un loco de atar. Muy peligroso. Y Anathole... Pues me temo que ambas cosas, cómplice y víctima. Porque claro, ¿a quíen no le gustan las golosinas?

      Gracias, Leo. Intentaré seguir creando escenas inquietantes. Aquí, entre nosotras, me lo paso pipa :D Un abrazo.

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  5. Eso es lo más importante. Pasarlo bien mientras una escribe. En mi caso, mientras una lee ;)

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    1. Entonces, querida amiga, nos esperan a las dos ratos estupendos :D

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  6. La desaparición de Anathole sigue pareciendo un secuestro y mas después de lo que cuenta en su diario.

    Ese comportamiento de Mr Ferguson en el viaje era sospechoso pero después de revivir aquellas criaturas no se que camino tomara en los siguientes capítulos.

    Siempre digo lo mismo pero es que esta blogonovela se está poniendo muy interesante.

    Un besote

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    1. Anathole tiene conciencia, de ahí el diario tan a la vista, esta situación le resulta insoportable.

      Mr.Ferguson es metódico y puntilloso y se prepara durante años...

      Dilo cuantas veces quieras, Rocío, es canción para mis oídos. Me anima y me alienta :)

      Un besazo.

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Hasta pronto!