Conocéis a las hermanas Bennett, son casi de la familia. Y sin embargo, nos ocultan secretos y en consecuencia, no paran de sorprendernos. Recientemente, se ha estrenado en los cines una singular adaptación de la novela de Jane Austen Orgullo y Prejuicio, muy lejos del corte clásico y fiel a la versión reescrita por Seth Grahame Smith en el año 2009 que relata lo que pasaría si Elisabeth Bennet y Mr. Darcy tuvieran que combatir contra un ejército de criaturas zombies mientras se van conociendo y enamorando en una Inglaterra decimonónica con claras influencias japonesas.
Personalmente, me interesa el tema. Aunque, por supuesto, la película ha recibido comentarios de todos los colores. Pero mi pregunta va más allá... ¿De veras os resulta tan extraño que las hermanas Bennett luchen contra una horda de muertos vivientes? A mí, no. Pues creo que hay otro misterio mucho más apasionante por resolver: las sucesivas reencarnaciones de las encantadoras hermanas Bennett que cambian de rostro y entorno pero el mito continua.
Porque ¿en cuántos mundos las habéis reconocido? Enseguida caeréis en Bridget Jones y la ubicaréis en el Londres del siglo 20. Pero no es el único escenario donde encontraréis más muchachitas con el sello de Austen. De hecho, he tenido noticia reciente de otro filme que las ha retratado de nuevo, esta vez ¡¡¡en Bollywood!!! Se llama "Bodas y Prejuicios", rodada por la directora Gurinder Chadha en 2004 y ambientada en la ciudad de AmriStar donde no faltan nuestras amigas con sus tortuosos enredos, en esta ocasión, entre bailes coloridos y saris de ensueño.
En efecto, las hermanas Bennett tienen algo de extraordinario y no es tanto el que desenfunden la espada y le rebanen el cuello a lo ninja a todo el que se le cruce con mal cutis como su reaparición sistemática en cualquier tiempo y lugar. Y esta adaptación hindú no hace sino confirmar mis sospechas.
Me baso en pruebas fehacientes, aporto datos científicos, convendrás conmigo en que no hablo a la ligera. Señores, nos hallamos ante un caso típico de reencarnación budista a medio camino, el Nirvana ya no debe de estar lejos. Y no cejaré en defender mi postulado hasta que dé con más vestigios del matriarcado Bennett en la Antigua Grecia o el Amazonas.
Están ahí afuera, rondándonos. Hasta puedo olerlas... ¿Por qué yo? Es mi deber, solo yo soy consciente del fenómeno sobrenatural que nos acecha. Y además, alguien tiene que hacerlo. Como Blade y Van Helsing, siempre ha habido cazadores de sombras, Las perseguiré sin descanso hasta desvelar el misterio. Viajaré por el mundo en su búsqueda y descuidad, que os mantendré al corriente de mis pesquisas.





























