* Creo que sabéis de mi fascinación por los sombreros, pues me temo que no soy la única. Solo verlos y sueñas. Es tocarlos y te transportan. Como StarGate, una puerta a lo desconocido.
Tenemos al Sombrerero Loco en el País de las Maravillas. Sherlock Holmes con su sombrero de cazador. Charles Chaplin, con su bombín. Indiana Jones, el aventurero. Luego está Rick Blaine en 'Casablanca' y el detective Philip Marlowe en 'El sueño eterno' ambos interpretados por un Bogart maduro, curtido en el aire de llevar sombrero. Y entre las mujeres del cine destacan: Eliza Doolitle luce una pamela a rayas en las carreras de Ascot en My Fair Lady. La boina de Bonnie, junto con Clyde, la célebre ladrona de bancos. Sin olvidar a la princesa Amidala, tan exótica ella... Una sola mirada y te lleva a las estrellas.
* 1ª PREGUNTA: Todos esos personajes legendarios ¿serían tan emblemáticos sin sus sombreros?
No solo en la ficción, en la vida real también hubo sombreros célebres: El pelo recogido de Coco Chanel, bajo un sombrero redondo de paja. La elegancia del Halston con forma de pastillero de Jackie Kennedy. al que sucumbirían todos los hogares norteamericanos. El turbante azul de Lady Di. a juego con sus ojos... El atuendo cowboy de Madonna. La media luna de Grace Jones o los delirantes diseños peludos de John Galiano.
* 2ª PREGUNTA: Como dijera Coco Chanel: "Para ser irreemplazable, uno debe hacer por mostrarse diferente" Para ello ¿Por qué no valerte de un sombrero?
Un sombrero denota presencia, a la vez que altura. Marca la diferencia, podría ser tu seña de identidad. Un complemento mágico con el que te creces en todos los sentidos y transformándote en "Monique" sin acaso pestañear.
En cierta ocasión, os conté mi propia experiencia en un paraíso de sombreros. ¿Si me cambió la vida? En cierta forma. En él reside algún tipo de hechizo, capaz de saca de ti lo mejor. O lo peor, llegado el caso. Porque no tu sombrero no se busca, ha de encontrarte. Quizás si te pasas por "El Sombrero Mágico de McHavelock" una tienda de sombreros de magos en Hogmeade. Darás con ella si frecuentas el Callejón Konckturn junto a Borgin y Burkes, En caso contrario, mira en los anuncios del Daily Prophet ;) O simplemente aguarda a que se cruce en tu camino, lo hará más pronto o más tarde.
Hoy trato este tema por un hecho que me ha dejado perpleja: Uno de los 19 bicornios catalogados de Napoleón fabricado por la casa parisina Poupard, se ponía a la venta el pasado domingo. Se trataba de una pieza única, fabricada por la casa parisina Poupard con material de castor negro y de la que hay fidedigna constancia en las crónicas del imperio. Tras una puja frenética, la casa de subastas Osenat de Fontenebleau pegó el martillazo de rigor y el bicornio fu adjudicado a un magnate sudcoreano dispuesto a desembolsar por él 400.000 euros. Pues bien, el sombrero ya es suyo.
Ojo, que no es una mera anédota. "Mira lo que se ha comprado el chino ese. Oh, qué gracia." Hay algo más, que me preocupa: Si el sombrero de un líder y estratega como Napoleón acentuara el temperamento despótico de su nuevo poseedor, podríamos hoy ser testigos impotentes del nacimiento ¡de un nuevo dictador! Lo que no sería tan descabellado, teniendo en cuenta que el coleccionista de objetos personales, admira febrilmente a quien representan. Y por eso:
* 3ª PREGUNTA: Ese hombre que venera a Napoleón, una vez tenga el sombrero... ¿Quién poseerá a quién?

En otras palabras: ¿Crees que el caballero en cuestión, se atreverá a emular sus hazañas?
En otras palabras: ¿Crees que el caballero en cuestión, se atreverá a emular sus hazañas?
Pues ahí queda eso, amigos. Siembro la duda sobre el poder de un objeto icónico. El tiempo nos lo dirá: Si el magnate superó la tentación... O el sombrero desplegó su poderío ¿? Si en un futuro próximo, el magnate oriental nos pasa inadvertido ¡tanto mejor! Será que el sudcoreano es dueño de su destino. Claro que tal vez El Sombrero, aún no dió con El Amo definitivo....
El mío, de Juglar errante sin castillo ♥ ♥ ♥
"Oleo de una Mujer con Sombrero" Silvio Rodríguez
Hola Mere... Pues creo que los sombreros son un complemento que pueden dar elegancia... yo tengo más de uno, aunque reconozco que los utilizo poco
ResponderEliminarMe gusta tu sombrero... estás muy guapa
A tu primera pregunta te contesto que no lo tengo claro... es posible que sí, si tenemos en cuenta que el hábito no hace al monje
A tu segunda pregunta, ya te he dicho que me gustan los sombreros y que tengo alguno
A tu tercera pregunta, contesto que si este magnate sudcoreano pagó 400.000 euros por un bicornio de Napoleón... es muy posible que el bicornio lo posea a él
Besos
Me pasa como a tí, me encantan pero luego nunca encuentro el momento de ponérmelos. Menos uno de paja que me compré este verano en La Provenza. Ese me lo pongo siempre que voy de visita a una ciudad nueva o de paseo al campo.
EliminarMe das grandes respuestas y muy coherentes. Ojalá nuestro coleccionista no se encariñe mucho con su nuevo sombrero, tengo esperanzas de que se le vaya salga volando y así, un problema menos :) Besos
Y yo sin sombreros, aunque recuerdo que una vez un amigo gallego de bastante edad me prestó uno y me encantó, e sun objeto extraño el sombrero, Mere. Imprime personalidad o ridiculiza y por lo tanto influye en quien lo lleva, de cierta forma, me fijo hasta quéw punto, pienso y digo, los personajes citados en la entrada sin su sombrero no serían lo mismo, jamás...es leer su nombre y recordarlos con la cabeza cubierta. Besos ;)
ResponderEliminarLanovela nos tiene enganchadísimos a todos jajajja, está como para perdérsela, todos los viernes a la hora de comer :)
Estamos en las mismas, Yossi. Me gustan muchísimo, pero por lo general no me atrevo. El de la foto es un disfraz para Halloween. Seguro que te lo preguntas: Cierto, no daba mucho miedo. Pero eso sí, cuando ponía morritos daba algo de penita :) Mi favorito es un sombrero de paja que me pongo cuando viajo. Así que, puestos a probar... ¿Qué tal durante una de tus escapadas? Un beso.
EliminarLa Descritora ya está en la boca del lobo... Pero no la engullirán así como así, entre todos no lo permitiremos ;) Un beso
Hay sombreros y sombreros Mere, el mío es imprescindible cuando subido a Stradivarius surcamos los antiguos mares ahora secos, es de ala ancha y cuando el sol pega de plano lo dejo pegado a los ojos para no perder la perspectiva, aunque en mi caso ese complemento no me hace mejor, si acaso más loco todavía.
ResponderEliminarUn beso y relinchos del cuatro patas.
Te imagino con sombrero, Sau, por esos mundos quijotescos. Eso sí, buscale uno a Stradivarius. No vaya a ser que con la solana, le de un jamacuco y te deje tirado en plena estepa ;) Un beso
EliminarHola Mere,
ResponderEliminarAl coreano que compró el unicornio de Napoleón no lo veo con él puesto. Ni creo que le imprima nada del carisma y del alma del emperador. Napoleón fue mucho Napoleón.
Los sombreros les da mucha personalidad al que los suele llevar. Si se lo quitan creo que sería como quedarse desnudo, desprotegido. Hay personajes que sin sus famosos sombreros cambian por completo.
Yo suelo llevar sombrero cuando estoy en la piscina o la playa. Mi piel tan delicada no puede estar al sol mucho tiempo sin sufrir las consecuencias.
Si hubiera nacido en otra época llevaría siempre. Dan mucha elegancia a quien lo lleva :) ��������
Un beso.
Qué pena que no salgan los hombrecitos que puesto!
EliminarA ti te queda genial ;)
Los sombreros infunden personalidad, eso seguro. El verano es el mejor momento para los sombreros, porque arriesgamos más en la apariencia. Si estamos en vacaciónes... Pues ¡qué se note! :D
Eliminar*Qué pena que no se vean tus emoticonos, seguro que eran una buena comitiva ;)
Otra vez con los errores de texto y no me había fijado. Aunque tú me has entendido ;)
Eliminar"Los sombreritos que he puesto". Eran muy monos :)
Pensé que eran hombrecillos con sombrecillos. Por un momento me creí que eran ¡monos! ;) Un beso
EliminarEmpecemos por la primera cuestión: los personajes cuando adquieren tal condición con sombrero ya son uno, indivisible e inseparable, el personaje dejaría de existir sin su sombrero sin duda alguna.
ResponderEliminarEn cuanto a la segunda cuestión: el sombrero además de práctico puede ser muy bonito y en la moda actual en el que lo común es pasear sin él, sin duda distinguiría a quien lo usara de forma habitual con el buen gusto necesario para que resulte un conjunto atractivo. Excluyo la gorras de visera y las pamelas de playa por vulgares y las de boda por horteras.
Si la pretensión de distinción se basa en el costo del sombrero apaga y vámonos y si es un objeto de colección entonces tanto da que sea sombrero o un moquero y no me parece a mi que la magia del objeto se transmita con el concurso del dinero, por mucho que sea.
Los sombreros y yo somos incompatibles. No porque no me gusten, que los hay bien bonitos y pueden ser un complemento perfecto, sino porque no los soporto más allá de un minuto, me dan mucho calor, incluso los veraniegos que sólo uso si corro peligro de insolación. A ti sin embargo te sienta muy bien el de juglar errante y apostaría que algún otro también.
El broche final con Silvio Rodríguez es perfecto, me encanta esa canción.
Besos
Los sombreros son tan atractivos como complejos. Entiendo que te den calor y te incomode. Con ellos, yo me traigo mi propia cruzada: resulta que como tengo la cabeza pequeña siempre me salen volando ;)
EliminarSiempre encontraremos un buen motivo, para escuchar a Silvio Rodríguez :) Un beso
Para mi que no sería lo mismo si no tuvieran sus sombreros característicos
ResponderEliminarSaludos!!
Un perfil a un sombrero pegado... Y vaya sí funciona :)
EliminarBesos
A riesgo de repetirme, estas combinaciones de datos reales con toque Mere me encantan. Voy a intentar responder. Veamos: 1. Calimero sin sombrero no sería él, si tomamos el cascarón como objeto indicado para cubrir la cabeza de cuánto pueda suceder. No serían igual, qué duda cabe ni Napoleón, ni Bonaparte. Así es. 2. Menudos martillazos, Coco tenía coco pero no del cocotero, podía permitirse ser ireemplazable, yo con encontrar un hueco me doy por contenta, me voy con un pañuelo a otra parte. 3. Puestos a poseer, prefiero un gorro que me conquiste, de modo que tendría que dar con el mío. Debo decir que tuve una fase de sombrera loca, ahora ando sin sombrero y haciéndome la cuerda. La verdad, tu foto es encantadora, te admiro (es que luego pensé que así quedaba más claro).
ResponderEliminarUn beso
Aix Mere, hoy me has tocado la fibra con la canción de Silvio Rodríguez, una de mis preferidas, que letra tan bonita..... a este hombre lo he visto actuar dos veces hace muchísimos añosssss
ResponderEliminarLo del sobrero, pues si, cada cual que se busque el suyo, o mejor, sino se lo quiere poner que imagine que lleva uno.
Besosssssssss
Que bien te quedan los sombreros y que bien te ha quedado la entrada dedicada a ellos. Yo no soy muy de sombreros pero si creo que es un accesorio muy significativo para muchos personajes y actores de cine que no serian lo mismo sin ellos, un beso
ResponderEliminarYo no sé si el sudcoreano (por el sólo mero hecho de comprar el bicornio) se atreverá a emular al verdadero dueño (que era Napoleón) porque en éste caso el sombrero no lo ha elegido a él, que es de lo que se trata ¿no?
ResponderEliminarEs curioso cómo muchas cosas que tal vez nos marquen vienen a nosotros sin darnos cuenta, pero que si sabemos reconocer pueden convertirse en el sombrero o libro o cuadro azul de tu vida, ahí es ná!!
Creo que he respondido y añado que te queda fenomenal el de juglar errante, yo todavía no tengo :(
Un beso!!