Exposición: "Templo Abu Simbel, el tesoro de los dioses”
Hace unos meses, paseando por Marbella me encontré con un gran cartel en la puerta del palacio de congresos de la ciudad que me atrajo inmediatamente. Me dije: ¿Una réplica del Templo de Abu Simbel aquí? ¡No me lo puedo perder! Cámara de fotos en mano, me dirigí hacia el mágico y misterioso mundo del Antiguo Egipto.
Abu Simbel, que significa "la montaña pura" y es llamado así porque fue realizado en la propia piedra, fue el majestuoso templo que erigió Ramsés II en la lejana región de Nubia, al sur de Egipto, para mostrar su grandeza. La construcción se inició alrededor del año 1284 a.C. y se prolongó durante unos 20 años. El faraón se representó a sí mismo como una divinidad para asegurarse la obediencia de los nubios, ya que pensó que no se atreverían a enfrentarse a un dios. También se mostró como un guerrero que derrotaba a los enemigos del país del Nilo. El muro norte del templo relata la batalla de Qadesh, la más famosa del reinado de Ramsés II, contra los asiáticos hititas.






El artesano egipcio Hany Mostafa junto a ocho trabajadores, ha empleado cinco años para construir una réplica casi exacta del célebre templo. Finalizó en 2011 y desde entonces ha viajado por las diferentes capitales europeas con el fin de dar a conocer su trabajo, que también incluye danzas y bailes tradicionales, un mercado artesanal de productos de Egipto y degustaciones de la gastronomía típica de este país. La fachada de esta réplica reproduce con exactitud la célebre fachada del templo original, con sus cuatro estatuas monumentales que representan a Ramsés II, una de las cuales, la de la izquierda, se partió durante un terremoto y sólo quedó intacta su parte inferior. El museo Abu Simbel consta de cuatro salas: la fachada, que es la sala A; la gran sala hipóstila o sala B; la segunda sala hipóstila o sala C, y el santuario o sala D. Las pinturas más importantes han tardado casi seis meses en realizarse. El diseño, las esculturas, las imágenes y los tamaños son muy semejantes a los del templo original de Abu Simbel. Este año la réplica está recorriendo nuestro país, es casi exacta a la real, con unas medidas de 12 x 22, frente a las 33 x 38 del original.
Tanto la réplica como el museo Abu Simbel merece ser visitado y apreciado. Además, os presento algunas de las piezas del museo:




Otra curiosidad sobre el templo original es que en 1968, el complejo fue reubicado en una colina artificial, construida en terrenos próximos situados sobre el nivel del futuro lago Nasser. El traslado de los templos fue necesario para evitar que quedaran sumergidos, tras la construcción de la presa de Asuan por el embalse formado por las aguas del Nilo.
Tuve la gran suerte de hacer la visita justo cuando la guía del templo iba a comenzar su explicación. Gracias a ella, tuvo sentido a todo lo que iba contemplando. Si os gusta la cultura del Antiguo Egipto y tenéis la oportunidad de visitarlo antes de que se vaya a tierras francesas, os lo recomiendo. Incluso a pequeña escala, es toda una maravilla.
Tanto la réplica como el museo Abu Simbel merece ser visitado y apreciado. Además, os presento algunas de las piezas del museo:
CURIOSIDADES
El templo original está construido de forma que durante los días 21 de febrero y 19 de octubre, los rayos solares penetran hasta el santuario, situado al fondo del templo, e iluminan las caras de Amón, Ra, y Ramsés, quedando sólo la cara del dios Ptah en penumbra, pues era considerado el dios de la oscuridad. Se cree que estas fechas corresponden respectivamente a los días del cumpleaños del rey y al de su coronación, aunque no existen datos que lo corroboren. Tras el desplazamiento del templo, el fenómeno solar ocurre dos días más tarde de la fecha original.O posiblemente también, estos días correspondían respectivamente al inicio de dos estaciones para los egipcios: la de peret (germinación de las semilla) y shemu (recolección de la cosecha).Otra curiosidad sobre el templo original es que en 1968, el complejo fue reubicado en una colina artificial, construida en terrenos próximos situados sobre el nivel del futuro lago Nasser. El traslado de los templos fue necesario para evitar que quedaran sumergidos, tras la construcción de la presa de Asuan por el embalse formado por las aguas del Nilo.
OPINIÓN PERSONAL de Leo
Nunca he visitado Egipto y sus maravillas aunque no pierdo la esperanza de poder hacerlo algún día. Adentrarme en la réplica ha sido lo más cerca que he estado y aproveché la experiencia. No me costó mucho imaginarlo, ya que la recreación estaba muy conseguida. Todo en penumbra, misterioso. Tanto que mis mellizos de dos años empezaron a estar muy muy incómodos. Tuve la gran suerte de hacer la visita justo cuando la guía del templo iba a comenzar su explicación. Gracias a ella, tuvo sentido a todo lo que iba contemplando. Si os gusta la cultura del Antiguo Egipto y tenéis la oportunidad de visitarlo antes de que se vaya a tierras francesas, os lo recomiendo. Incluso a pequeña escala, es toda una maravilla.
¿Seguro que Leo no ha estado en Egipto? Creo que sí, porque es posible viajar con los sentidos.
* Por mi parte, me gustaría compartir con vosotros otro viaje sensorial a través de la historia y el tiempo. Esta vez, de la mano de la música:
Fue una tarde de verando en un templo egipcio rescatado de las aguas que bien podría estar durmiendo sobre los lodos de la presa de Asuan. Las notas de Celeste Aida, una de las arias más bellas de Giuseppe Verdi, estallarían en acordes el domingo 20 de junio del año 2010 bañando en melodía todo el Parque del Oeste. Los amores entre Aida, princesa etíope esclava en Egipto, y Radamés, comandante de las tropas del faraón despertaban una vez más después de tantos siglos. Fue una representación gratuíta al aire libre a la que asistieron 4.001 personas. Y esa 1 era yo. Imaginaros mi sorpresa, cuando paseaba por allí sin rumbo en busca de una puesta de sol.
* Por mi parte, me gustaría compartir con vosotros otro viaje sensorial a través de la historia y el tiempo. Esta vez, de la mano de la música:
"Aída" de Verdi, en el Templo de Debod.
Fue una tarde de verando en un templo egipcio rescatado de las aguas que bien podría estar durmiendo sobre los lodos de la presa de Asuan. Las notas de Celeste Aida, una de las arias más bellas de Giuseppe Verdi, estallarían en acordes el domingo 20 de junio del año 2010 bañando en melodía todo el Parque del Oeste. Los amores entre Aida, princesa etíope esclava en Egipto, y Radamés, comandante de las tropas del faraón despertaban una vez más después de tantos siglos. Fue una representación gratuíta al aire libre a la que asistieron 4.001 personas. Y esa 1 era yo. Imaginaros mi sorpresa, cuando paseaba por allí sin rumbo en busca de una puesta de sol.
No hubo elefantes ni cientos de figurantes, no resultó necesario. No se precisaron grandes efectos porque bajo los pórticos del Templo de Debod, Aida encontró el escenario perfecto. La magia del entorno y la suave calima del atardecer se encargarían del resto. Fue como entrar en un melodioso tunel del tiempo hasta el Antiguo Egipto. Muy, muy, MUY lejos.
* Gracias, Leo. Dice Hatshepsut que no tiene prisa, algún día será nuestra anfitriona :)