"A vosotros que vais errantes por el mundo, tratando de ver grandes maravillas, venid aquí donde encontraréis caras horrendas, elefantes, leones, osos, ogros y dragones".
JARDÍN I:
BOSQUE DE BOMARZO
Así reza la inscripción de un banco en nuestro jardín insólito. El sacro bosco de Bomarzo es un escenario no diseñado para gustar sino para sorprender y dejar pasmados a quienes osan internarse en questa extravaganza del Cinquecento italiano. Fue durante una noche de verano en Viterbo, al norte de Roma, hace casi 500 años cuando los invitados del Principe Orsini contemplaran por primera vez este jardín iniciático que roza el delirio y sus intrigantes monstruos de piedra.
Pier Francesco Orsini mandó colocar cientos de antorchas en torno a un tortuoso sendero, de modo que el paseante descubriera a través de su frondoso jardín, las más colosales esculturas ocultas entre la maleza.
* LA AVENTURA: Un Viaje iniciático por los alegóricos mundos de Dante, entre el cielo y el infierno. En un sencillo juego de palabras con la Divina Comedia, el jardín de piedra anuncia:
Una vez atravesado el umbral, estamos en Bomarzo. La obra majestuosa de un gran hombre, librepensador y humanista del cinquecento italiano. Vicino (como era conocido comunmente el condottiero) creó un laberinto poético, reflejo del cielo y el infierno, plagado de sensaciones en honor a sus dos grandes pasiones: El pensamiento clásico y Giulia Farnese, su joven esposa fallecida prematuramente.
Murió convencido de haber culminado su extraordinario laberinto. Cómo iba suponer que la familia Orsini poseía otro inquietante jardín oculto bajo las profundidades. Lo sabría de haber escuchado cantar a la vieja lavandera mientras hacía la colada en el arroyo. Pues por entonces, en todo el Laccio, la leyenda de los barcos de Nemi ya andaba en boca de todos:
Murió convencido de haber culminado su extraordinario laberinto. Cómo iba suponer que la familia Orsini poseía otro inquietante jardín oculto bajo las profundidades. Lo sabría de haber escuchado cantar a la vieja lavandera mientras hacía la colada en el arroyo. Pues por entonces, en todo el Laccio, la leyenda de los barcos de Nemi ya andaba en boca de todos:
JARDIN II:
PALACIO FLOTANTE DE CALÍGULA
Contaban desde antaño los juglares que barcos romanos de proporciones asombrosas dormían bajo el lecho del lago Nemi, en las tierras de los Orsini. Tras su destrucción, cayeron en el olvido ¡estaban malditos! Por eso las fuentes clásicas nunca los mencionan. Si bien los pescadores ocasionalmente sacaban a la superficie objetos antiguos enredados en sus redes, lo que alimentó una leyenda
Y así es: En el año 41 d.C, ciertamente, tras el asesinato de Calígula, el Senado de Roma eliminar cualquier huella del emperador, fruto de su locura megalómana. Y por orden patricia, fueron hundidos dos barcos de Calígula, apéndice flotante de su villa imperial a orillas del lago. Se trataba de dos naves de más de 70 metros de eslora, decorada con toda suerte de lujos y dotada de los más innovadores ingenios naúticos.
No los busques, ya no existen. Pues tras décadas de restauración ambas embarcaciones fueron asoladas en 1944 a causa de un fuego devastador. ¿Fueron los nazis? ¿O los ladrones de bronce? Poco importa. A fin de cuentas, yacía sobre el lodo de un lago volcánico... "Fuego al fuego" estaba escrito. Los barcos de Calígula morirían dos veces. Como Giulia Farnese, que muere cada invierno.
Hay finales felices. Luego están los amargos, que sanan muy despacio. Pero la vida es así, no sería la misma sin desencantos. Recuerda que si los jardines naturales son de por sí efímeros, aún lo son más los fantásticos.
Igual que Angkhor, envuelta en selva. Nemi, se envolvió en barro. Y Bomarzo, se envolvió en niebla... Con un destino común, que siempre es el mismo: Ser simples ruinas, huellas del tiempo. Y con su desgarradora belleza, sellar un larguísimo adiós... Ese adiós, que nos guarda mil destellos.
Igual que Angkhor, envuelta en selva. Nemi, se envolvió en barro. Y Bomarzo, se envolvió en niebla... Con un destino común, que siempre es el mismo: Ser simples ruinas, huellas del tiempo. Y con su desgarradora belleza, sellar un larguísimo adiós... Ese adiós, que nos guarda mil destellos.
* ¿Y EL PROPÓSITO? Escúchalo del propio Vicino que lo grabó sobre piedra:























