Sereia das Águas, no tengas tanta prisa. Sé que estás impaciente, que hace muchísimas olas que ansías este viaje. Es verdad, se te presenta una gran aventura pero nos queda tiempo, la luna sigue majestuosa, flamante y aún tardará en retroceder. Así que acércate, ven que te cepille el pelo y te lo salpique de estrellas. Mientras, haz el favor de escuchar a tu madre y basta de risitas que no sales precisamente de excursión. No se trata de ningún juego, Sereia, sino de un paso muy serio. Déjame que te cuente, querida mía, solo será un momento y la marea no se irá sin ti. Nunca más, te lo prometo.
En cuanto partas, habrás de atenerte a unas reglas si no quieres fastidiarla como tu prima Ondine. Si vas a la playa, no olvides rociarte con aceite de bacalao tu áspero cabello, la sal reseca las puntas. Y colocarte una anémona tras de la oreja izquierda a juego con tus ojos. Nada hacia el sur y con la primera nube súbete a una roca mullida, bien provista de algas y sin erizos. Y entonces te contorsionas delicadamente al compás de la corriente, lo harás muy bien. Por supuesto, evita los coletazos bruscos. Inclina la cabeza, ladea la melena de atrás a delante y muestra los senos en gesto sinuoso. Inténtalo... Lo ves, ya lo tienes. Desprendes tal magnetismo que con un ligero vaivén de caderas amansas el oleaje. Eres diestra, pequeña. Naciste con una gracia innata, posees el don.
No lo olvides, una vez en pose canta en pos del viento y no en su contra o se desvanecerá la sensualidad de tu reclamo con el eco de las olas. Ya sabes, como repetía incansable mademoiselle Mouette en clases de canto: Cada dos estrofas, un gorgorito y sigues con ese esquema indefinidamente. Comprendo, se hace larga la espera pero tranquila que tiene truco: clava la mirada en el horizonte, así lo hemos hecho por generaciones. No te rindas, no flaquees y mantén la melodía in cresccendo durante toda la tarde hasta que se ponga el sol.
Confía, persevera y tu voz hechicera le traerá hasta ti. Una vez te vea, se quedará prendado y te encontrará irresistible. Se aproximará a la roca muy, muy despacio... Atenta, pues cuando le tengas a media cuarta y te contemple ensimismado, te abalanzarás sobre él sin remordimientos. Veamos paso a paso. Primero le envuelves en un abrazo asfixiante, luego le besas y sin dilación exhalas aire dentro de su boca, el suficiente para que aguante una gran inmersión. No escatimes, sé generosa, llénale plenamente los pulmones y buceará contigo millas enteras, acompañará a su hermosa guía como en un club de vacaciones. Muéstrate sensual, prométele maravillas. Y bajo del mar, con tal concentración de oxígeno puro en sangre, alucinará en colores. Serás su droga, manéjale a tu voluntad. Tómale de la mano, entrará en trance y eufórico te seguirá sin oponer resistencia hasta la barrera de coral cual muñeco hinchable. .
No sientas pena, no te lamentes. No lo veas como un secuestro, el muchacho precisa sin duda de un cambio de aires. Es del todo necesario, para sobrevivir como especie necesitamos su esperma. Además, él te estaba destinado y le harás infinitamente más feliz, mucho más que una mujer. Son ariscas, ¿sabes? Del todo previsibles y en más de un sentido, rematadamente secas. En cambio, a tu lado... Créeme, será como soñar despierto. Le proporcionarás una inmensa dicha, yacer contigo es un auténtico regalo.
Eso sí, trae un buen ejemplar, elige bien al padre para tus hijas. Hazte con un tipo bien plantado, lozano, curtido, con pelo en el pecho y los ojos del color del mar. Que no tiendan a grises o sentirá añoranza. Ni a verdes, o intentará escapar. Preferiblemente, celestes. Son los que mejor se adaptan. Marinero, pirata, bucanero. O capitán, tanto mejor. Y por lo que más quieras, Sereia, ¡no huyas con él! Acuérdate de Ondine, desterrada para los restos. No puede ser, ya nos previno Andersen. Vuelve o será tu perdición. La fuga nunca sale bien. ni siquiera en los cuentos.
No te enfurruñes, tenía que advertirte. Espera un poco, aún no he terminado contigo. No te vayas así, tan de repente, al menos dale un abrazo a tu madre. Sereia das Aiguas, mi cosita linda. ¡Ten cuidado! Qué peligro tienes... Y aún así he de dejarte marchar, no soy quien para retenerte.
Ay, estas ondinas de hoy en día. que se pintan los labios con cochinilla, compran en Amazon partes sueltas del bikini y tienen su propio canal de Youtube... Claro, luego se largan con un surfista flaco e imberbe con un ying yang tatuado en el brazo. Bailan sobre una tabla ¡payasos! Venga a tocar la gutarra ¡pervertidos! Se broncean con rayos uva. Y lo peor, convencen a nuestras chiquillas para que den en el parque acuático clases de Acqua Gym.
Zumba, Brasil, caipirinha, baila... Es tan pegadiza.
Zumba, Brasil, caipirinha, baila... La tentación está en la orilla.
Desde la creación del mundo se vienen enfrentando dos titanes en eterno duelo, La Tierra y El Agua. La luna toma parte en esta guerra de trincheras, de ahí los flujos de la marea. Y en esa tierra de nadie donde se libra tremenda batalla, también se forjará el destino de Sereia... Mi niña preciosa. Pánico me da, solo de pensarlo se me ponen las escamas de punta y nada puedo hacer sino prevenirla.
Elude el Fuego, que es su aliado. Desconfía.
No bebas. No dances. No sientas. Fluye.
Pero, claro. Es cómo pedirle a una criatura qué no respire.
Está viva.
Y es tan joven...
* Para mi sirenita.


