martes, 26 de enero de 2016

RELATO: "8 Vidas y 1 Fuga".




8 Vidas...   
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Mi loja no es un establecimiento muy concurrido, solo recibe visitas esporádicas de mercaderes de poca monta, anticuarios de segunda, chatarreros y demás petimetres dispuestos a hacer negocio a mi costa. Por lo general tan “distinguida” clientela luego malvende en el mercado de abastos los juguetes de madera, chapa y mayólica recién remozados haciéndolos pasar por nuevos y yo hago la vista gorda. Así es la vida de un carpintero remendón y no me quejo, por un desafortunado incidente el gremio de ebanistas me dio la espalda y desde aquello me limito a regentar el Hospital de Bonecas en la Praça da Figueira sin más responsabilidad que comer cada día y pasar por la vida sin mayor revuelo. No estoy para reproches, corren tiempos oscuros y sobrevivir en la clandestinidad me temo nunca fue tarea fácil.

Volviendo a aquella tarde, no se presentó ni mejor ni peor que otras. Me comprometí a arreglar un triciclo sin cadena, un acordeón con el fuelle rasgado, un coche de hojalata desmaltado y una muñeca de porcelana calva y desnuda.  Ya, no eran precisamente reliquias pero su reparación me permitiría cenar por lo menos tres noches seguidas. Un lujo, dadas las circunstancias. Y en esas estaba, relamiéndome con la visión de un pollo en salsa cuando unos pasos descompasados resonaron en el umbral dando al traste con mi banquete. Me pudo la curiosidad, ojeé por la mirilla, bajo el portalón se personaba un insólito huésped que quedose ahí plantado, expectante como el cartero. No sé quién le dio razón de este taller ni cómo diantres consiguió llegar hasta aquí en su deplorable estado pero lo hizo. Intenté ignorarle, pensé que desistiría… Había escuchado historias sobre criaturas errantes y me consta que no presagian nada bueno. Pero no se separó de la portezuela, permaneció ahí callado y aterido de frío un tiempo que se me hizo eterno. ¡Pobre diablo! Prudente, perdido y tan mancillado en su pundonor que no se atrevió ni tan siquiera a hacer sonar la campanilla.

El desgraciado solo llevaba un pantalón de peto rojo con parches, camisa blanca, lazada negra y un gorrito bastante estúpido. No sé, quizás fuera esa oreja colgando lo que me conmovió o la pierna enclenque de madera de pino que arrastraba clavando el zapato de hebilla en la tierra como un rastrillo… No, lo cierto es que fueron sus pupilas dilatadas las que me partieron el alma, pude ver a través de ellas y vislumbré un miedo atroz. Huía de la penumbra, llevaba oculto demasiado tiempo y el viento del norte arreciaba ahí fuera de modo que flaqueé, no soy de piedra y le dejé pasar acarreando consigo su tremenda desazón. Un gesto fue suficiente, ladeé la cabeza y comprendió: Entraría con su pequeña maleta que dejó apoyada sobre el mostrador para luego dejarse caer frente a la salamandra al abrigo de la lumbre. Apenas mediamos palabra. ¿Para qué? Sabía de dónde venía, quienes le acecharían tan pronto amaneciera e incluso a qué me exponía yo proporcionándole cobijo. También que cuando llegara su hora me encogería como un ovillo y les dejaría hacer sin oponer resistencia. No soy ningún héroe, me falta madera.

Al rato me puse en faena, no podía dejarle así. Atornillé su rodilla desvencijada, le acoplé un ojo de vidrio reluciente, le cambié un par de clavijas del hombro y lijé dos de sus dedos desportillados. Trabajé contrarreloj, tanto la luz de gas como el martilleo continuo nos delataban. Y como cabía esperar, por más que le supliqué, el odioso reloj de cuco no perdonó ni un tic-tac y se hizo la medianoche. Apenas quedaba tiempo, la tensión me podía. Yo, cada vez me hallaba más febril en contraste con la calma de mi paciente frío y sesudo. Ni un gemido, ni un sollozo, si le dolió algún ajuste de tornillos ni se inmutó tragándose el sufrimiento.

“Pinsiete - dijo llamarse – Pero todos mis nombres se esfuman  y éste no me pertenecerá por mucho tiempo” - puntualizó. Definitivamente, era un títere errante por siglos fugitivo que presumiblemente ya había pasado lo suyo y para quien el mañana no pintaba mucho mejor. Rebusqué en mi memoria marchita: “Ocho vidas tienen los títeres, solo una más que los gatos y seis menos que las mariposas” – tras lo que, incómodo por mi poco tacto, maticé enseguida – “Claro que solo son habladurías…”  Añadiendo así una perfecta mentira a mis demás deshonras pues el Tratado de las Especies era muy claro al respecto. Así es como morían los de su naturaleza, estaba escrito de modo que Pinsiete tenía los días contados y languidecería sin excepción. 

Le ofrecí un lecho, las virutas de serrín parecían lo bastante mullidas como para recostarse y simulando estar agusto intentó descansar en vísperas del día horribilis. La madera se deteriora, es lo que tiene y allí tendido, tras toda suerte de peripecias, mi diminuto invitado semejaba un niño viejo. Durmió. Soñó, supongo, hasta que de nuevo estalló el chirriante reloj de cuco sin el menor escrúpulo dando la bienvenida al alba. Y surgió el sol y al astro le siguieron las irritantes sombras que se arrimaron a las ventanas empañando el vidrio de vaho caliente. Osadas, arrogantes, nos rondaban divertidas. El taller permanecía cerrado, sumido en silencio si bien solo era cuestión de tiempo que los escurridizos esbirros del museo de marionetas consiguieran colarse por alguna rendija. Son ellos, no es ningún secreto. Así es como el Museu da marioneta reacciona de acuerdo con el protocolo ante cada caso de evasión. Activa sus mórbidos tentáculos desde su sede en Rua da Esperança por toda Lisboa para dar captura a sus huéspedes para luego complacerse en servir de residencia obligada a todos esos títeres olvidados, mecidos por la lluvia hasta enmohecer.

Los intrusos terminaron por acceder al sótano y al percatarse Pinsiete de su desagradable presencia, le urgió entregarme la maleta con sus pocas pertenencias: “Tome, confio en que hará buen uso de ella”. Con esas crípticas palabras me la dejó en custodia y eso que solo contenía un diario escrito de su puño y letra y un desgastado ejemplar de Moby Dick. Cruzamos una mirada fugaz y nos despedimos, le neutralizarían por momentos. Entonces Pinsiete clavó sus iris en la llama titilante y en medio de una serenidad pasmosa se preparó para morir recluyéndose en una esquina, era algo que debía hacer solo. Fue entonces que las sombras le envolvieron borrando su mente en un torbellino de recuerdos mientras yo callaba y falto de aplomo me mantenía al margen

Me maldije apretando sendas encuadernaciones contra mi pecho en un ataque de rabia contenida siendo justo ante esa proximidad que el diario me tocó el corazón y reparé en tantas historias que guardaba escondidas… “¿Habría sitio para otra más?”- me cuestioné, nunca una pregunta retórica resultó tan efectiva y es que en ese instante se me hizo la luz embarcándome a ciegas en un plan de lo más absurdo: De inmediato me vi arrancando como un vándalo un grabado de la célebre novela de Herman Neville con la ballena en primer plano para, en otro impulso sinsentido, introducirla al azar entre las páginas en blanco del cuadernillo junto con el botón que se le cayó al títere errante en plena trifulca. No contento con aquella sarta de despropósitos continué, estaba en trance. Movido por un ansia descomunal tanteé el tablero de la mesa hasta hacerme con un punzón: “¡Servirá!”– me dije entusiasmado. Y abrumado por mi repentina determinación hundí su punta afilada sobre la tapa del diario rasgando el cuero. “P-I-N…” Marqué con saña, solo que para entonces Pinsiete yacía inerte en el suelo y esos malnacidos se disponían a llevárselo a rastras. 

En mi impotencia grité a la bruma: “Pinsiete, ¡renace! Si contabas con ocho vidas, aún te queda una.” Y fue in extremis, en medio de un último repunte de disparatada euforia, que logré clavar una vez más el punzón sobre la cubierta con mis manos temblorosas forjando así para mi leñoso amigo un nuevo nombre que estimé de lo más adecuado. “Te deseo una vida de cuento.” – susurré mientras el diario incompleto engullía de buen grado tanto a títere como a ballena. “En adelante, te llamarás Pinocho”. Y el modesto papel a rayas se hizo leyenda

No será una profesión tan ingrata, después de todo.



... y 1 Fuga.





martes, 19 de enero de 2016

Amigos con mucha Química









Hace quince días la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC) ha anunciado cuatro nuevos elementos químicos, de números atómicos 113, 115, 117, 118 que completan la séptima fila o período de la tabla periódica. No constituyen un hallazgo tan reciente, desde hace siglos se preveía su existencia y fueron individualizados hace algo más de una década. Este paso es mera formalidad, supone la validación oficial de unos descubrimientos que tuvieron lugar en los años 2004, 2003, 2010 y 2002 respectivamente. Y si las cosas de palacio van despacio y las de laboratorio ni te cuento pues aún falta dar nombre a los cuatro nuevos elementos. Por el momento se les conoce como ununtrío, ununpentio, ununheptio, ununoctio y como no se trata de cutrillizos tocando el acordeón, recibirán otros apelativos en breve. Mucho más sugerentes en el futuro, espero y justo aquí es donde entro yo.


La ciencia avanza y no es momento de quedarse con los brazos cruzados, por mi parte me dispongo a escribir una carta sin demora a la IUPAC para proponer a la reputada asociación internacional cuatro nombres inspiradores y definitivamente, mucho más adecuados. No os preocupéis por mi, participé activamente en la petición colectiva del bautismo científico de la Constelación Cervantes mediante difusión y voto así que ya soy veterana en esto. Ya veis, no me queda tan grande. Esto es solo un borrador, necesito vuestro consentimiento:






En Madrid, a diecisiete de enero del 2016. 



Muy Sres míos, tras debatirme entre mil y una composiciones semánticas creo haber dado con los apelativos más adecuados para los recien reconocidos elementeos químicos. Conclusión a la que no he llegado a partir de capricho o impulso sino tras años de continua observación.

Concretando:
El elemento 113 de la tabla periódica pasaría a denominarse MELANIO

Por su parte, el elemento químico 115 sería conocido como ESTHERIO
En la misma línea,  el elemento 117 recibiría el apelativo de GUILLERIO
Asimismo, no estimo para el Elemento 118 nomenclatura más idonea que LEONIO.

¿Por qué esos nombres? Cierto, no obedecen a una decisión racional si bien están más que justificados. Pues en química, un dato experimental importante es que sólo los gases nobles y los metales en estado de vapor se presentan en la naturaleza como átomos aislados, en la mayoría de los materiales que nos rodean los elementos están unidos por enlaces químicos. Enlace significa unión, un enlace químico es la unión de dos o más átomos con un solo fin, alcanzar la estabilidad, tratar de parecerse al gas noble más cercano. Para la mayoría de los elementos se trata de completar ocho electrones en su último nivel. Las fuerzas atractivas que mantienen juntos los elementos que conforman un compuesto, se explican por la interacción de los electrones que ocupan los orbitales más exteriores de ellos (electrones de valencia).


Cuando dos átomos se acercan se ejercen varias fuerzas entre ellos. Algunas de estas fuerzas tratan de mantenerlos unidos, otras tienden a separarlos. En la mayoría de los átomos, con excepción de los gases nobles (muy estables, con su última capa o nivel de energía completo con sus ocho electrones), las fuerzas atractivas son superiores a las repulsivas y los átomos se acercan formando un enlace. Así, podemos considerar al enlace químico como la fuerza que mantiene unidos a dos o más átomos dentro de una molécula.

Objetivamente pongo de manifiesto que tras un exhaustivo estudio del comportamiento cotidiano del blog LloviendoHistorias éste viene interactuando como una molécula y cuenta con un grado de estabilidad y equilibrio óptimos derivado de un fuerte e indisoluble enlace químico entre MERE Y SUS AMIGOS. Es más, iré aún más lejos: Me atrevo afirmar que EXISTE QUÍMICA entre ellos. Por lo que no imagino mejores nombres para las nuevas incorporaciones a la tabla periódica que aquellos por los que me comucico comunmente con personas tan importantes para mi.

Científicos burócratos y científicas burócratas, consideren mi petición formal con el respeto y equanimidad que merece. Sin más que añadir, quedo a la espera de su pronta respuesta.


                         Les saluda cordialmente:

                                                   

                            Mª José Enrech Francés
                               (aspirante a friki)






Ojalá esteis de acuerdo, sin vuestro beneplácito esta petición carecería de sentido. Por el momento aprovecho este impás para corregir erratas y ultimar preparativos a la espera de contar con vuestra aprobación, para luego enviar la carta Research Triangle Park, NC por correo certificado cruzando los dedos. De modo que si os llega un sobre por supuesto amarillo (como en las películas) de la IUPAC Secretarat firmado por Mrs. Enid M. Weatherwax en nombre del mismísimo Dr. Lynn Soby avisadme y gritaré ¡¡¡Eureka!!! a los cuatro vientos revolucionando a los gases nobles que de tan equilibrados, tienen que andar mortalmente aburridos. Pues de todos es conocido el sopor de la nobleza... Proporcionémosles pues un poco de diversión. 
Y España será una fiesta, a little Big-bang en vuestro honor. 





martes, 15 de diciembre de 2015

"Hay vida después del martes". CUENTO DE NAVIDAD.





Hay vida después del martes




Dora no espera carta alguna y aun así repara en que últimamente la propaganda no se acumula en el buzón al ritmo al que están acostumbrados. También queda muy sorprendida cuando su marido el farero, no pasa el rato de buena mañana ojeando su revista “Pesca Abordo” del mes de diciembre durante el desayuno y comprueba“casualmente” a una distancia de dos kilómetros tirando de los prismáticos que su vecina Lena no para de llamar con insistencia por teléfono para protestar a su tienda online por un pedido de Pantys Luxury con brillantes Swarovsky que se demora más de lo previsto. “¿Pensará ponerse las medias de seda con botas de agua para regar las berenjenas?” – se pregunta Dora con cierto recochineo y también una pizca de tristeza. Pues en toda la comarca no hay un evento programado, en las rías pasa el tiempo más despacio que en Sildavia. Y si ya de por sí se presenta monótono el panorama, basta que se acerque la Navidad para que cada cual se esconda en su casa y reviva sus sueños de puertas adentro. La familia en torno al hogar de leña… Ya, suena de lo más bucólico. “Pero si faltan los hijos casaderos que abandonaron el campo y los pocos que quedan sueñan con marchar, entonces se te cae la casa encima” – se dice la farera resignada.




Dora suspira, se siente vieja y la escalera del faro en espiral cada vez le resulta más larga y angosta. Pero no se amilana, se agarra fuerte a la barrandilla, baja en busca de respuestas  y calzando un par de botas katiuscas y envuelta en un impermeable rojo de plástico transparente toma el sendero provista de bolsa de papel (que una es muy ecológica) para recoger indicios, gorro de lana y gafas de sol. Unséase: perfectamente equipada para investigar. Podrías llamarla curiosa, inquieta o maldita bibaracha y en cualquier caso acertarías. Lo cierto es que tiene un pálpito… Las rodillas le rechinan y cuando eso ocurre, es que algo no marcha bien en San Vespertino. Y a pesar de que sus métodos de deducción resulten un tanto excéntricos, por absurdo que parezca me temo que tiene razón.


Catorce minutos después en la peluquería del centro: Los secadores rezuman y hace un calor espantoso. Dora entra toda sigilosa, a pesar del frus-frús del impermeable será todo oidos. Habrá de actuar rápido porque una vez dentro solo dispodrá de tres minutos exactos para recabar información.  Suena serio ¿no? Tantas prisas, ni que se tratara de una misión imposible.  “La abuela en la mismísima boca del lobo”. Vale, no es una cuestión de vida o muerte pero casi, casi. Irma, la esteticienne, pinta a la alcaldesa las uñas:“Ni un Christma a estas alturas - gesticula - Mi hermana podría olvidarse, pero es que tampoco tengo noticias de Pepe”.  La alcaldesa toma el relevo en busca de atención y alza la voz para no ser menos por encima de los efluvios del secador: “Y yo, con mi máquinaTassimo en el despacho ¡muerta de risa! Para qué quiero una cafetera esmaltada en azul cosmos de última generación si se me acaban las cápsulas promocionales y por más que solicito monodosis no me las traen. Es inconcebible, ¡ni que viviéramos en las antípodas!" – grulle consternada como si de ello dependiera la paz mundial. “Lo cierto es que no vas tan desencaminada - sopesa Dora  – Finisterre viene a ser justamente eso, durante siglos esta isla se halló más allá del mundo conocido.”- Apura el aire, se le acaba el tiempo y constata que interrogando no está muy fina. Surge un careo espontáneo, todas cacarean y es ella precisamente quien se va por los cerros de Úbeda.




No recibe respuesta, la toman por una vieja loca, así que opta por escabullirse sin despedidas. Nuestra detective otoñal tendrá que huir de mala manera porque tiene la tensión baja y si permanece caerá redonda como en una sauna. No ha estado jamás en Finlandia ni siquiera en un spa, pero está al día por un número atrasado del Cosmopolitan con el que su prima de la granja envolvió el verano pasado media docena de huevos.
Así fue: Un día de lluvia, harta de ver resbalar las gotas por el vidrio de la cocina, Dora se entretuvo pegando con las claras seis pedazos de papel sobre la mesa de trinchar como quien monta un puzzle a modo de pasatiempo. No ha estado nunca en una juguetería con puertas de diferentes tamaños pero sabe que han de encajar las piezas por el catálogo del Corte Inglés que le mandan sus sobrinos de la ciudad cada año por estas fechas para que les pague por giro postal los juegos que previamente señalan con Pilot rojo. Muy eficientes los nenes, siempre tan puntuales salvo está vez.  A todo esto, Dora tampoco ha estado nunca en una papelería, conoce la marca de rotuladores porque su hija trabaja en Sears de Oporto y hace dos décadas exactas se dejó uno en la encimera... Por supuesto, no lo ha echado en falta en todo este tiempo y por lo visto, a sus padres tampoco. Mejor, lo dejamos. Por qué seguir con esta oca de adivinanzas si cada casilla resulta tan ocasional como desafortunada.






Total, siempre la misma historia: Habitar en San Vespertino viene a ser como montar en el elefante del centro del carrusel, ese que aún estando rodeado de espejos apenas se mueve por más vueltas que dé. A veces hasta duda la farera si sigue girando la tierra, podría estarse repitiendo el mismo día en este modesto rincón desde los tiempos de Mari Castaña y nadie se enteraría.

Basta de lamentaciones y centrémonos en el caso: Dora reflexiona y cree entender lo que pasa: Definitivamente alguien ha saboteado las sacas de correos. Podría tratarse de Gloria, la madre de la pequeña Barbie: Su cuarto es tan rosa que parece una casa de muñecas enmoquetada con chicle gigante. O el novio de Desi, loquita por Justin Bieber. Pobre Rafa, hasta se dejó flequillo pero por más que se esmera en seguir el ritmo el Karaoke no es lo suyo y lamentablemente seguirá de por vida a la sombra de semejante hortera. Claro que también tenemos al pequeño Obi-Juan, harto de que los Reyes Magos solo le traigan  miniaturas de los personajes de Star Wars y espadas láser de todos los colores cuando lo que realmente desea es un monopatín. Pues bien, buen sondeo, ya tiene la farera su lista de sospechosos. En adelante les vigilará con recelo, comprobará sus coartadas y con que cometan el más mínimo error, los pillará in fraganti. 






Pero tras la euforia, brotan las dudas. Vuelve a casa confusa... ¿Y si se ha vuelto una paranoica con el viento del Xilsa? Odia esa ventolera fría y seca que azota el faro y amenaza con heladas tempranas, siempre termina por agriarle el humor. Y en esas estamos, acariciando a tientas el lado oscuro, cuando a la altura del rio Dora se topa con la Vespino amarilla del cartero. Ahí lo tienes, sentado de espaldas junto a un saco de arpillera llenito a rebosar. La oye acercarse, parece abatido. La saluda sin aplomo, la cabeza gacha y los hombros caídos. “No entregaré a los vecinos de San Vespertino más cartas por Navidad, Dora. Estoy cansado de fingir, están cargadas de mentiras”. La farera comprende, acaba de pillar a Tomás con un amasijo de sobres y él confiesa, necesita compartir tan pesada carga. Para su sorpresa, el funcionario de correos listo para la reprimenda recibe una inusual respuesta: “No las tires al agua, Tomás, tengo una idea mejor”. Serán colegas o complices si lo prefieres. Tú mismo, según en que bando estés.

Y Dora desembucha un plan complejo y delicado digno de la reina de los espías, la hermosa Matahari. La ancianita resplandece. Es más, de repente como si bebiera agua milagrosa va y se le pasan todos los males. En la orilla mira su reflejo y a pesar de contemplar lo más parecido a una croqueta embutida en papel Albal por culpa del dichoso impermeable, sonríe pues nunca se encontró mejor.







El Plan:
"En Nochebuena iluminaremos el faro, brillará como una antorcha y con la marea bailarán las campanillas. Parecerá más un bastón de caramelo talla XL que un árbol de Navidad convencional, pero poco importa, lo engalanaremos para la ocasión. Me apuesto a Priscilla, mi mejor vaca, a que Obi-Juan no se resiste y le pega un lametón. Le sabrá salado y soltará en un escupitajo. Bien, está dentro de lo previsto. Será entonces que aprovechando el desconcierto de los vecinos, encenderemos una gran hoguera en lo alto del acantilado y entregarás a cada cual su correspondencia pendiente con dos opciones: leerla o arrojarla sin abrir al fuego. A partir de ahí, ya veremos. Al menos alimentará las llamas un catálogo de juguetes del Corte Inglés pero no será la única brasa, lo siento en la rabadilla. Fijo que cae la carátula del último DVD de Justin Bieber y el cómic con la estrella de la muerte, aquel en el que Dart Vader sale con aquello de Yo soy tu padre."

Y todos comprenderán que hay vida después del martes, el día que pasa el cartero. Le sigue inevitablemente el miércoles, que no será ni peor ni mejor salvo que llueva o nieve.








¡Felices fiestas!
 Navidad es compañía. 









martes, 8 de diciembre de 2015

RELATO: El brindis negro








El brindis negro


El Castillo de Sant'Angelo no es una cárcel al uso sino el retiro más digno del que Roma dispone para personajes molestos como yo. Aún me quedan viejos “amigos”, gente que me debe favores  de cuando me pavoneaba por ahí creyéndome alguien.  Mármol  lunar de Carrara  para honrar los restos del magno Adriano, una cuadriga de bronce con el emperador al mando emulando al dios solar Helio coronando la torre…  Mucho brillo para este pobre diablo, un servidor de lar artes no merece mejor celda. Ser docto en lenguas oscuras no me ha deparado mas que infortunio. Soy Cordelius Teodorico Pomba, un iluminado caído en desgracia. ¿Pero acaso no acaricié la luna? Estuve cerca… Qué tiempos, un innoble de alta cuna gozando de un privilegio de dioses.

Corre el año 1588 y tras algunas trémulas fechorías estoy cautivo, solía ser más cuidadoso pero con la edad me volví torpe…  Un descuido. Pío V siempre me dejó hacer, era tan fácil como mirar hacia otro lado. Pero hace apenas un lustro cometí un intolerable error y su sucesor Gregorio XIII me puso en la lista negra. No me trajo aquí mi secreta amistad con Mercator, autor del primer atlas mundial de Historia ni mis amenas charlas con el humanista Justo Lipsio venerando a los clásicos, ni siquiera importó mi activa colaboración con Cristóbal Platino, impresor de textos bien poco convencionales. Nada de aquello le puso en mi contra. Fue una terrible indiscreción: desvirgar a su deliciosa sobrina Beatrice fue lo que me costó mi libertad y mi buen nombre y me ocasionó tantísimas privaciones. Ahora estoy a su merced… Y los enemigos no perdonan.

Pero no temáis, ya me he hecho a este sitio. Si bien es cierto que los sótanos son fríos y estrecho el ventanuco, dada mi vil naturaleza,  este rincón no me resulta tan ajeno. A  fin de cuentas, siempre fui una rata vestida de sedas. De modo que no suplicaré. ¿Decepcionado? Sé lo que quiereis de mí y no me venderé por cuatro baratijas. Estoy bien aquí, no preciso mayores comodidades. Aún dispongo de un catre con sábanas de lino, un mendrugo de pan diario y esta pluma de faisán algo despuntada con la que escribo mis memorias. Hablemos claro, tengo lo que buscais y no conseguireis persuadirme.  Os guste o no, yo sigo al mando y El Hadrianeum no será suyo a menos que siga escrupulosamente mis instrucciones:


Me consta que sois un hombre de honor, un caballero ilustre, lo que lamentablemente a mis viejos ojos cansados no deja de resultar un tremendo inconveniente. Hoy habeos accedido a mi celda con permiso papal atravesando a pie el flamante Passeto. Pues bien, si en tanto estimais el sagrado ejemplar del Hadrianeum volvereis con el ocaso atravesando en penumbra las catacumbas y con dos copas de Murano y una botella de Petrus abierta degollareis al vigilante de la guardia vaticana, le arrancareis los ojos al carcelero y acudireis a nuestra cita sin derramar ni una sola gota de vino.  Solo entonces brindaremos y pronunciaré: ANIMULA VAGULA BLANDULA HOSPES COMESQUE CORPORIS QUAE NUNC ABIBIS IN LOCA PALLIDULA RIGIDA NUDULA NEC UT SOLES DABIS IOCOS lo que viene a decir “Pequeña, delicada, alma vacilante huésped y compañera del cuerpo, que ahora desapareces a allí donde todo es pálido, rígido y desnudo y no bromearás como acostumbras”. Así será vuestro bautismo de sangre. 

Sellaremos un pacto sagrado, alijeraré mi carga. y desde ese momento custodiaréis vos el libro prohibido y seré libre de morir sin ataduras. Se trata de un sencillo trueque, os hago valedor de toda la sabiduría ancestral a cambio de que soportéis todo el peso de las sombras que agarrotan mi pobre esqueleto como una losa. Este es el precio, tomadlo o dejadlo.  ¿Asentís? Pues pasada la medianoche vos seréis Petrus y sobre esta piedra proliferará mi secta en pos de la profecía. Atravesaréis el Tíber a nado y no nos veremos más.







martes, 1 de diciembre de 2015

Coleccionamos PALABRAS SALVAJES. ¡Participa!




Motivos en alas de mariposa





Hoy me gustaría, aprovechando que se está celebrando la Cumbre mundial "París Climat 2015" comenzar al revés, con una conclusión: LA TIERRA SUFRE y SÍ, es un eufemismo.

Para tomar conciencia de los efectos debastadores del hombre en la natura, quiero haceros partícipes del extraordinario trabajo de un naturalista británico: Robert Macfarlane. Igual que haría un activista de Greenpeace, Macfarlane ha compilado un maravilloso diccionario bajo el épico título "Un glosario del encantamiento de toda la Tierra”con el propósito de preserbar palabras extraviadas por el peso de los siglos.


AURORA BOREAL: brillo que aparece en el cielo nocturno en zonas polares entre los meses de Septiembre y Abril. Si llegas a ver alguna, disfrútala como algo único pues no hay dos auroras boreales iguales, esa es la tuya.







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Obviamente, no es un diccionario al uso, recoge una extensa colección de palabras que describen los más fascinantes fenómenos de la naturaleza. Proceden de 30 dialectos de pueblos antiguos muy enraizados con la madre natura y están cayendo en desuso por no haber sido integradas al inglés y sus hablantes envejecer o emigrar a las grandes ciudades.

Como el ave del paraíso en Nueva Guinea o el ornitorrinco del Aconcagüa, hay PALABRAS EN VIAS DE EXTINCIÓN. En su mayoría, relativas al campo, al cielo y a la mar. A día de hoy ya se han perdido unas diez mil y testigos de este progresivo olvido, os invito a conservar el resto. Esos vocablos que utilizaban pastores, pescadores y campesinos sobre plantas silvestres, sensaciones que despierta la escarcha o la neblina. O en los pueblos celtas, cien y una maneras de entender la lluvia...



MAMMATUS: Nube mastodóntica densa y esponjosa de color gris azulino e iluminada directamente por el sol. Es cambiante, efímera y solo se presenta rodeada de cumulonimbos .
















Estas son algunas palabras del catalogo de protección de Macfarlane: AN A-Z OF LOST WORDS.


* “Zawn”: desfiladero que da al mar y en el que truenan olas vehementes (en córnico).

* Rionnach maoim”: sombras que proyectan las nubes sobre un páramo en un día de mucho viento (en gaélico).

* “Virga”: racha de precipitación que cae de una nube y que se evapora antes de tocar el suelo (en gaélico).

* “Neum-sléibhe”: torrente súbito provocado por una nube de trueno”.

* “Smirr”: “una lluvia muy fina, parecida al humo en apariencia cuando se observa desde lejos”.

* “Burraglas”: lluvia torrencial de furia brutal.

* “Letty”: tanta lluvia que hace el trabajo al exterior difícil.



MAREA ROJA: es un fenomeno que se produce gracias ala concentracion de ciertos organismos componentes de placton, conocido como florecimiento, floraciones algales o bloom, de este modo se cambia la coloracion del agua, de un color rojo, amarillo o verde, siendo la mas frecuente la coloracion rojiza. 



Son palabras ancestrales, cargadas de lirismo. Pero incluso, desde un punto de vista práctico: Si las olvidamos salimos perdiento porque al decir simplemente “bosque” o”colina” eludimos un montón de matices que no somos capaces de transmitir. Ya ves, no es nada nuevo. No es necesario ser bosquimano o explorador del Ngorongoro para reparar en las maravillas del mundo, todo el que observa su entorno sentirá alguna vez la imperiosa necesidad de compartir un reflejo o un color y la inmensa dicha de expresarlo con palabras.



PENITENTES: Grandes formaciones de hielo natural que cubren las laderas de las montañas de Mendoza, Argentina y recuerdan a los penitentes trepando las montañas aarrodillados orando con las manos alsadas hacia el cielo.



Por eso os propongo proseguir con un plan preexistente, tan viejo como el hombre, que mantuvieron vivo durante centurias los poetas y naturalistas devotos amantes de la vida y sus secretos, los más grandes observadores de nuestro tiempo.

* “Lámpara del pastor”: la primera estrella de la noche según el poeta John Clare. 
* “Heavengravel”precipitación sólida de bolas o grumos irregulares de hielo o granizo para el reverendo Gerard Manley Hopkins. 

Y cuya estela siguió el hijo del propio Macfarlane, siendo apenas un niño, cuando no dudó en inventar neologismos en su ingenua mirada al Planeta Azul.

* “Currentbum”: protuberancia de agua brillante que emerge sobre una peña sumergida en un río.


Y la práctica ya está dando sus frutos, personas desde los más remotos parajes ya están aportando palabras antiguas o nuevas a una red de correspondencia, embrión de una futura Wild World Web.

Desde aquí os animo a recuperar esa mirada curiosa que tuvimos. Y a todo aquello que descubras, no dudes en ponerle un nombre pues es el primer paso del amor. Lo que venimos haciendo con nuestros seres queridos.



ROCAS NAVEGANTES: Fenomeno geologico por el que las piedras, quizás por un efecto conjunto del suelo blando, el hielo y el viento, se desplazan por el desierto por sí solas. 

























Por último, he aquí mi primera aportación:

* "Nebluna": dícese de la nube liviana que se solapa con la luna. 

Antes solo era mi momento mágico, ahora también es el vuestro. Nebluna, una de tantas PALABRAS SALVAJES que podrían estar por llegar a nuestro Pequeño Gran Nido.




Porque palito a palito... ¡PARTICIPA! Hoy somos pájaros



"Diario de Murasaki Shikibu Shü". Viaje a Echizen, Japón. Año 996 d..C 







                                                            












martes, 24 de noviembre de 2015

RELATO: El malogrado Proyecto N.A.M







El malogrado Proyecto N.A.M. 


Lo destruiré todo, tengo la mesa llena de anotaciones. Podría haber salido bien, me repito, pero por más que insista ya no es suficiente. Fue por vanidad, ¡tenía que ser yo! Bueno, tal vez me fustigue demasiado.  A decir verdad, ellos me eligieron a mí y no al revés.  Aunque no sabría decir si fui su líder o un perfecto pelele.

Me llamo Walter Coello y trabajo como becario en The Slone Epidemiology Center de Boston, Masachusetts. Todo empezó hace dos meses, por entonces andaba enfrascado en el comportamiento locomotor del mosquito de la fiebre amarilla sin demasiado éxito cuando me instaron a presentar  urgentemente algún avance en mi línea de investigación, un informe novedoso que justificara la continuidad de mi beca ante la comunidad científica. En caso contrario, adiós a mi asignación y en consecuencia,  al título de posgrado. Pues eso, mi futuro pendía de un hilo y yo sin nada que aportar a esos pomposos carcamales.

Vaya si lo intenté,  hice traer plancton rico en algas de los Grandes Lagos y agua putrefacta de los pantanos del Misissippi, aunque cuanto intenté resultó inútil. A pesar de mis intentos obsesivos por recrear el entorno ideal de la plurisilva amazónica, todos mis dípteros morían ante de mis propias narices.  Pero no desistí,  entonces me lancé a importar orquídeas Brassias, Cypripedium y  Masdevallias; también conseguí siete colibríes verdes en el mercado negro, un solitario shansho y una pareja de malos Grossos.  Lo pagué todo de mi propio bolsillo, tiré de una cuenta bancaria que la familia disponía en Manaus para casos de emergencias.  Ahora lo sé, me había implicado demasiado y aquello me pasaría factura. Así es, aposté fuerte porque cuando vas de farol juegas al todo o nada y me tiré de cabeza, no valen las medias tintas.

Analizaba los cultivos en camiseta y chanclas por la elevada concentración de humedad en el aire, dormía en un incómodo sofá dos plazas de la sala de descanso;  aun así el proyecto hacía aguas y mis colegas me dieron la espalda convencidos de mi desvarío. Pero todo cambio a raíz de un golpe de suerte, estaba a punto de tirar la toalla cuando fui víctima de un aparatoso accidente. ¿Acaso no fue por azar que Fleming descubrió la penicilina? Se me desgarró un guante cuando manipulaba la vitrina y al quedar expuesto toda la colonia de insectos se alimentó de mi propia sangre.

Contraje la enfermedad, de eso hace ya una semana.  Ya ves, para que mis mosquitos sobrevivieran hizo falta que yo cogiera la malaria. Pagué un alto precio aún así me sentí afortunado. Tuve fiebre, mialgias, cefalea y escalofríos. También experimenté abcesos de náuseas y vómito negro, también perdí el apetito y, pese a todo, desde que cataron ávidamente mi sangre, seguí alimentando a diario a mis preciosas criaturas. Y es que a diario nacían nuevos especímenes fortalecidos con una fisionomía espléndida. Darwin tenía razón, un solo cambio idóneo y la especie muta superando circunstancias adversas.  En los días siguientes crecieron sanos y robustos, se multiplicó la población de un modo vertiginoso. Sobreviviría a la enfermedad, estaba seguro. Seguí a su lado, me sentí ¡un héroe! Doy fe, te puedes encariñar de un minúsculo insecto. ¡Cómo pude estar tan ciego! Me consideraba un amado padre, cuanto menos su benefactor.

A los seis días comencé a mejorar, tal como había previsto. Y había salvado al Flavivirus amaril, una rama endémica de insecto tropical oriunda de Bolivia. Ya vislumbraba la ceremonia de los Novel , luciendo mi pajarita y entrevistado por el National Geographic encumbrado como Diana Fossey, la protectora de gorilas de montaña en las selvas de Ruanda... Conforme analizaba los resultados, me creía el mismo Dios. Mis criaturas me adoraban, me seguirían a cualquier parte. Y fue entonces cuando decidí devolverlos al trópico y es que, llámame necio, pero de la noche a la mañana su cría en cautividad se me antojó tremendamente cruel e intolerable.

No busco una medalla ni siquiera mi redención.  Me conformaría con despertar un ápice de comprensión. ¿Acaso mantendrías presos a tus hijos? Sería un acto del todo egoísta. Les dejarías marchar, lo sé. No les retendrías. En mi defensa alegaré que no actué a la ligera, tomé muestras durante días, realicé todo tipo de gráficos y mediciones. Y trasladé a mis bichos en coche hasta La Paz desde allí a Alto de Sucre en avioneta. Después recorrí  los bosques de caucho hasta adentrarme en la profunda Amazonia. Les dejé en un paraje idílico y sin embargo no permanecieron allí ni un solo día, en cuanto les dejé libres iniciaron el camino a casa y consiguieron volver por sus propios medios. ¿Retornaron por amor? Más bien, dependencia. Resulta que están habituados a beber mi sangre, hoy por hoy yo soy su único alimento.

Y este es el panorama al que me enfrento: los tengo de nuevo aquí, conmigo, y regresaron con un hambre atroz. Se relamen con mi sola presencia, me aturden con su zumbido. Y lejos de comprender mi acto generoso, piensan que les abandoné a su suerte. Ingratos, ¡malditos! Para ellos soy un auténtico cabrón,  como el padre de Pulgarcito.

Resisto parapetado en el laboratorio. Solo nos separa un cristal, me observan desde el otro lado. Aguardan pacientes hasta encontrar la forma de entrar por el hueco de la cerradura o el conducto del aire acondicionado y cuando eso ocurra estaré completamente a su merced...  No me darán muerte de inmediato. Han cambiado las tornas, ahora soy su jodido experimento.

Me alimentarán con lombrices, gusanos huevos de ranas, pichones pequeños, roedores y  yo sacaré la lengua lo mismo que si fuera un sapo.  Así me mantendrán con vida para chuparme la sangre y que de paso contemple extasiado mi propia gloria. A menos que les dé por ampliar su dieta… Me haré apresuradamente un selfi para Facebook, todo sonriente, con la bata puesta. Y será entonces que me devoren, por fin podré descansar.


FIN DE PROYECTO. ÑAM. 
(N.A.M para teclados Macs).




martes, 17 de noviembre de 2015

Mentalismo en la Moda






ATENCIÓN: 
Una sombra incolora e insípida repta por nuestras calles:




Se ha fantaseado con el control del susconsciente, la ambición del megalómano a imponer furtivamente sus deseos y motivaciones más profundas. Por desgracia, es técnicamente posible: Muchas preferencias, gustos y conductas pueden ser reconducidas penetrando a hurtadillas en el laberinto de la mente. Requiere de un trabajo largo, extenuante y su práctica es del todo inmoral y sin embargo con métodos de CONTROL MENTAL, DINÁMICA MENTAL, AUTOAYUDA, MAGNETISMO, MENTALISMO E HIPNOSIS el influjo es factible. Pero el poder envilece... Cuidado, Magos Innobles, pues manipuláis la voluntad como si fuera nitroglicerina.

Freud dedicó su vida a estudiar el subsconciente y tras rastrear la zona fronteriza donde el hombre manifiesta su psique a través de símbolos cimentó las bases del psicoanálisis. Pero ojo, el entramado de la psiquis no es un camino de rosas sino una tortuosa senda de ida y vuelta. Por las mismas, un maestro de la mente puede penetrar en nuestro interior y utilizarnos cual burdas marionetas.





En efecto, el ocultismo desde el Egipto de los faraones condena y maldice a quienes experimentan con la sombra de la mente, el esoterismo antiguo contempla su ejercicio como leyenda negra y aún así el mismo Sigmund Freud partiendo de la simbología esoterica de las logias masonicas se aventuró a navegar por los entresijos de lo oculto. Y una vez se levanta el postigo, cede el cerrojo. 

Freud murió tras adentrarse en lo desconocido. Y es de suponer que no se llevó sus más portentosos hallazgos a la tumba sino que perduran en su saga, transmitiéndose de generación en generación cual preciosas gotas de sabiduría. Si fuera el caso ¿serían capaces sus descendientes de custodiar semejante poder sobre la mente humana? La Familia se consagraría como guardiana del Gran Secreto del pensamiento, custodios de una puerta prodigiosa y sagrada. Y como bien sabéis por el bueno de Tolkien solo un ser puro puede acarrear tan insoportable carga. Y claro, de caer en malas manos... Estaríamos a merced de un monstruo, nos convertiríamos en sus juguetes. Un mal uso del Saber podría ser fatal, fuente de ocaso y destrucción, tan temido y debastador como la legendaria Caja de Pandora.







Y mira por donde, suenan las primeras alarmas. Muy cerca, en el corazón del viejo Londres, un jersey obsesiona a todas las 'celebrities' sin razón aparente. Lo sé, a primera vista parece algo frugal, casi anecdótico. Una pequeña marca de ropa se abre paso en el feroz mercado del pret-a-porter hasta causar estragos en la yet londinense ¡Qué bonito! ¿Cenicienta se viste de Prada? No precisamente. Ni su creadora es una mosquita muerta ni hubo de lidiar contra los reveses del destino. Esa mujer no es una desconocida y su nombre no te dejará indiferente.

Sus prendas hacen furor, las más ávidas compradoras se rifan sus sueters las más ávidas compradoras. Y te preguntarás ¿Dónde está el problema? Si te muestro la prenda en cuestión tú también creerás que aquí hay gato encerrado. Más, si cabe, cuando su alma mater y genial creadora de este icono de la moda no es otra que la mismísima biznieta de Sigmund Freud.






Alexa Chung tiene uno. Y Kate Moss. Y Olivia Wilde, y Chloe Moretz. También las blogueras Chiara Ferragni, Jeanne Damas y Alexandra Steadman lucen sendos atuendos con más moral que el Alcoyano. Es lo más in, la prenda más repetida en las páginas de fiestas del papel cuché británico.

Estamos hablando del jersey 1970 de Bella Freud la sensación entre las it girls en los últimos meses. Y no me negaréis que esto escapa de lo racional, raya en la obsesión onírica: Míralos, sin son lo más horrible que te puedas echar a la cara. Concluyo: Estas mujeres experimentan algún tipo de ensimismamiento, no actuando por voluntad propia. 






La popularidad de esta diseñadora de culto, de colecciones exclusivas y precios que no bajan de los 300 euros, es la sorpresa de la temporada.
“Las razones por las que la gente elige algo son bastante curiosas" afirman atónitos los entendidos.

¿Curiosas? NO. Bella Freud sabe cómo convencer y no escatima en "recursos".

Si solo pretende ganar pasta, por mí bien. Siempre habrá imbéciles dispuestos a comprar basura y sino que le pregunten al Emperador del cuento. Sarna con gusto... Allá ellas. 






Pero ¿Y si su propósito trasciendiera del mundo de la moda? Si un día se despiertan todos los portadores del dichoso jersey ¡y empiezan a deambular movidos por una fuerza misteriosa! 

Al loro con los retorcidos planes de Bella Freud. Sed cautos, manteneos alerta. 
Y comprobaréis que todo son VENTAJAS:  

1. Contarás con un dinerito extra.
2. No vestirás como un adefesio.
3. Serás una criatura única. 
4. Genuín@ por dentro y por fuera.



Evita el redil,                                                                                          
pues los corderos de hoy son los zombis del mañana.




* Nota del autor: Solo propongo una visión distópica del mundo de la moda. Naturalmente,  una mera vuelta de tuerca. Su mensaje, PURA FICCIÓN. La verdadera audacia de Bella Freud radica en codearse con Gente Guapa, un arte tan precario como minucioso y por supuesto, al margen de cualquier esoterismo.