viernes, 25 de mayo de 2012

Comiendo Rosas, sencillamente

La rosa se cultiva desde tiempo inmemorial, prueba de ello es que en América se han hallado rosas convertidas en piedra, dibujados sus contornos con leves trazos en fósiles de hace nada menos que 35 millones de años, sobre hojas de rosal.



Bardos y juglares la eligieron como reina de las flores por su aroma, sus colores, su suave roce... También en ella repararon los poetas. Rosa es y será sinónimo de sensaciones, capaz de despertar placeres inimaginables, tan difíciles de describir como imposibles de olvidar.








¿Comer pétalos de rosa? No se trata de una fantasía incongruente, podemos degustarlos en el paladar hasta la contemplación. La rosa es 1 de esas 200 flores comestibles que alguna vez consumió el hombre y salpican los campos aquí y allá.




Ya estuvo presente en la gastronomía de numerosas civilizaciones antiguas ocupando el lugar privilegiado que merece, sin embargo la historia apenas la menciona en la degustación de increíbles manjares ¿por qué? Quizás sea por temor a su influjo que escapa al control del hombre…  





Lo cierto es que olvidamos el sabor del hechizo con el paso de los años y desde entonces vivimos sin conocernos, engañados. Con un velo sutil e invisible que nos evita sufrimientos, sí, pero a veces nos mantiene al margen de lo que pasa. Medio-maniatados, ausentes... ¡como dormidos!   



Entre rosas aguarda la puerta a un sinfín de aromas. Al otro lado el mundo es el mismo y sin embargo  adquiere para nosotros una nueva dimensión... Asomémonos por una rendija, la encontrarás abierta. No hay candados de forja en temas del corazón.  


Con ayuda de Laura Esquivel me dispongo a hacerte partícipe de la magia que guarda la rosa, ojalá que disfrutes de algunos retazos desordenados de su novela “Como Agua para Chocolate”, delicada y deliciosa en todos los Sentidos:




"… Tita era el último eslabón de una cadena de cocineras que desde la época prehispánica se habían transmitido los secretos de la cocina de generación en generación y estaba considerada como la mejor exponente de este maravilloso arte, el arte culinario…



…Se desprenden con mucho cuidado los pétalos de las rosas, procurando no pincharse los dedos pues aparte de que es muy doloroso, los pétalos pueden quedar impregnados de sangre y esto, aparte de alterar el sabor puede provocar reacciones químicas, por demás peligrosas. Pero Tita era incapaz de recordar este pequeño detalle ante la intensa emoción que experimentaba al recibir un ramo de rosas, de manos de Pedro…



… Mama Elena, con solo una mirada, le ordenó a Tita salir de la sala y deshacerse de las rosas. Tita las apretaba con tal fuerza contra su pecho que cuando llegó a la cocina, las rosas que en un principio eran de color rosado, ya se habían vuelto rojas por la sangre de las manos y el pecho de Tita. Tenía que pensar rápidamente qué hacer con ellas ¡Estaban tan hermosas! No era posible tirarlas a la basura porque nunca antes había recibido flores y además se las había dado él.


De pronto escuchó claramente la voz de la difunta Nacha, dictándole al oído una receta prehispánica donde se utilizaban pétalos de rosa. Tita la tenía medio olvidada…



…Ya que tienen los pétalos deshojados, se muelen en el molcajete junto con el anís. Por separado, las castañas se ponen a dorar en el comal, de descascaran y se cuecen en agua. Después se hacen puré. Los ajos se pican finamente y se doran en la mantequilla; cuando están acitronados, se les agreran el puré de castañas, la miel, la pithaya molida, los pétalos de rosa y sal al gusto.



Se pasa por un tamiz y se le agregan sólo 2 gotas de esencia de rosas, no más. En cuanto está sazonada se retira del fuego. Las codornices sólo se sumergen durante 10 minutos en esta salsa para que se impregnen de sabor y se sacan. El aroma de la esencia de rosas es tan penetrante que el molcajete que se utiliza para moler los pétalos quedará impregnado por varios días…



...Cuando se sentaron a la mesa había un ambiente ligeramente tenso, pero no pasó a mayores hasta que se sirvieron las codornices. Pedro, no contento con haber provocado los celos de su esposa, Rosaura, sin poderse contener al saborear el primer bocado del platillo exclamó, cerrando los ojos con verdadera lujuria:
- ¡Este es un placer de los dioses!



Pero Tita estaba ausente, su cuerpo estaba sobre la silla, sentado y muy correctamente, por cierto, pero no había ningún signo de vida en sus ojos. Tal parecía que en un extraño fenómeno de alquimia su ser se había disuelto en la salsa de rosas, en el cuerpo de las codornices, en el vino y en cada uno de los olores de la comida.



De esta manera penetraba en el cuerpo de Pedro, voluptuosa, aromática, calurosa, completamente sensual. Parecía que habían descubierto un código nuevo de comunicación en el que Tita era la emisora, él el receptor. Pedro no opuso resistencia, la dejó entrar hasta el último rincón de su ser sin poder quitarse la vista el uno del otro.
Le dijo: - Nunca había comido algo tan exquisito, muchas gracias.
Es que verdaderamente este platillo es delicioso. Las rosas le proporcionan un sabor de lo más refinado."

* Por si tienes un rato, aquí te dejo el link de mi escena favorita, 4 minutos que te empaparán de lleno en sabor a trópico y deliciosos aromas... Bienvenido a Méjico y ¡¡feliz chapuzón!! "Como Agua para Chocolate" (la película)
Receta de codornices en Pétalos de rosa



Lo sé, cocinar flores es tarea ardua. Pero... ¿hay algo más sencillo que preparar una infusión? Bebe la taza de té con agua de rosas al caer la tarde y tendrás sueños premonitorios, esclarecedores. La flor te leerá el pensamiento como un cuaderno de colores.

 

¿Magia? No sabría decirte, llámale como quieras. Más bien se trata de conocerse a si mismo, sin astillas ni recovecos. Lo cierto es que el brebaje ahondará en tí para mostrarte esos sentimientos tan tuyos, íntimos y remotos que ni siquiera tú conoces. Soñarás toda la noche y a la mañana siguiente... Amanecerás radiante, con más brillo en los ojos.




2 comentarios:

  1. Como ya te he comentado antes, es un placer mi paso por aquí hoy de viaje entre fogones y flores. Aunque, tengo que decir, que Como agua para chocolate... esperaba más, al menos en el cine.
    Magnífica como siempre tu aportación
    Besos

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  2. Tienes razón, S, ante la escena de las rosas se me cayó el alma a los pies y es que la recordaba + sútil. Tal vez al verla fuera de contexto... cuando ya has llorado con la tarta de bodas bañada en lágrimas y llevas un rato atisbando ese mundo en penumbra bajo lámparas de gas, todo en aquel rancho se torna irreal (a lo Buñuel) cargado de amor, muerte y símbolos. Agradezco tu sinceridad, de veras, lo contrario sería una farsa. Besos

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