sábado, 15 de octubre de 2011

Los primeros Colores del movimiento Rastafari

"Poco a poco hemos recuperado la confianza del Dios de África y su voz atronadora hará temblar los pilares de un mundo injusto y corrupto y devolverá a Etiopía su antiguo esplendor".

Marcus Garvey.



La corriente rastafari surgió en los suburbios de Kingston en los años treinta coincidiendo con la coronación de Haile Selassie como emperador de Etiopía. El descontento social y la pobreza reinaban en Jamaica, donde el hombre blanco controlaba la mayor parte de la economía.
Un grupo de afroamericanos sometidos a una vida de miseria en los arrabales de Kingston, que consideraban el ataque de Mussolini en Etiopía ocmo una muestra más de la opresión blanca, crearon una agrupación que rechazaría toda forma de dominio y poder blanco, incluyendo la iglesia cristiana. El nuevo culto tomó como guía las enseñanzas de Antiguo Testamento y el Apocalipsis. Sus seguidores rechazaban la estructura y los valores sociales del Caribe. Jamaica era comparada con Babilonia, un infierno donde no existía la esperanza.

Haile Selassie, emperador de Etiopía, pasó a ser su dios. Los rastafaris se identificaron con la reencarnación de los antiguos israelitas y del mismo modo que éstos habían vivido el éxodo y el regreso desde Egipto a la tierra prometida, ellos volverían a África (Sión). Esta aspiración hacía eco de la reivindicación de Marcus Garvey del retorno de los negros jamaicanos a la patria africana.

Hasta la fecha, el Ethiopia Royal Nation Wealth Kingdom y la Asociación Universal par el Progreso de los Negros de St. Andrew, Jamaica, no han cesado de presionar al gobierno de la isla exigiendo la repatriación de los negros a África. Los seguidores de este movimiento lucen largos cabellos rasta (o grifos) como símbolo de sus raíces y de la melena del león de Judea, que a su vez representa a Haile Selassie. Según la Biblia de los rastas, The Holy Piby, está escrito: "No se raparán el pelo, ni se afeitarán los lados de la barba, ni tampoco se haran cortes en la cara" hasta la emancipación.



Dos de los símbolos más relevantes del rastafarianismo son el anillo real de Haile Selassie y esta Biblia. Se dice que la iglesia ortodoxa de Etiopía dejó en herencia a Haile Selassie este anillo que perteneció al mismísimo rey Salomón, quien lo legó a la reina de Saba para que ésta a su vez pudiera dárselo a su hijo, el príncipe Menelik I de Etiopía, el primer monarca de una dinastía que se prolongó durante más de 3.000 años y finalizó con el fallecimiento de Haile Selassie. A la muerte del último emperador etíope en 1975, el anillo desapareció para convertirse en una mítica reliquia.



Algunos afirman que fue entregado a Bob Marley, lo dudo. Es más provable que esté en manos de algún coleccionista con pocos escrúpulos.
Si bien los colores que se suelen llevar son el rojo, el amarillo y el verde, los verdaderos colores rastafaris son el negro por África, el rojo por la iglesia triunfante y el verde por la belleza y vegetación de Etiopía.

El movimiento rastafari se dio a conocer al mundo entero por primera vez cuando Bob Marley, devoto rastafari, popularizó la música reggae en todo el planeta, filtrando las letras que hablaban de sufrimiento, paz, libertad, amor y comprensión en los hogares de gentes de todas las nacionalidades. La música reggae conserva en la actualidad su popularidad, la sencillez de su ritmo se asocia a la armonía del latido del corazón al compás de los sonidos de la naturaleza.

La cultura rastafari logra conmover mediante la filosofía, el arte y la música a quienes antes permanecían indiferentes. Pintores, poetas, escultores y bailarines han logrado dejar una huella imborrable con sus fascinantes energías creativas.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, Miqui, detrás del movimiento rastafari hay todo un modo de vida. Un beso

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